jueves, 9 de diciembre de 2010

LA VIRGEN DE GUADALUPE EN MÉXICO


Desde tiempos inmemorables el cerro del Tepeyac ha sido un lugar sagrado. Como santuario, ha sido donde ha habitado “nuestra madre”, desde siempre ha sido “lugar de peregrinación”. Cronistas españoles señalaron que a pesar de la evangelización y la existencia de varias iglesias dedicadas a la virgen María, los indígenas no las visitaban y preferían el cerro del Tepeyac para venerar a Tonantzín y “llegaban de muchos lugares lejanos”. El cerro del Tepeyac ha sido un lugar sagrado desde tiempos prehispánicos.
Hogar de la deidad femenina más importante del mundo mexica donde se originó la vida y el universo, “ombligo del mundo”, Tonantzín es la madre de los dioses.
Con la conquista y el establecimiento de los españoles en nuestro territorio nunca perdió esa vocación sagrada, lugar donde se llevaban y llevan a cabo sacralidades. Lo que afirmamos, es que a pesar de la conquista militar, a pesar de revoluciones e invasiones extranjeras, el Tepeyac no ha perdido el don de productor de epifanías.

Lo que hicieron los españoles fue sustituir la deidad femenina de Tonantzín por otra deidad, una virgen cristiana que se le nombró Guadalupe. El reemplazo se logró a partir de una aparición. Con el paso de los años Tonantzín se convirtió en Guadalupe y hasta la fecha el cerro del Tepeyac alberga el santuario más importante de México, espacio sagrado que cada 12 de diciembre recibe a más de cinco millones de mexicanos procedentes de distintos rumbos del país. Es necesario afirmar que el culto antiguo y contemporáneo de la guadalupana es fundamentalmente un fenómeno religioso colectivo y nacional que tiene antecedentes prehispánicos, que se reconstruyó con la llegada de los españoles y sobrevivió hasta nuestros días.
En este sentido, el culto a la virgen de Guadalupe es la creación más compleja y singular de nuestra sociedad, tanto en el pasado como en el presente. La virgen de Guadalupe es un símbolo porque encarna a un pueblo y rememora la formación de una nación. Es un emblema porque condensa muchas cosas y acciones en una sola imagen y porque vincula ideas y fenómenos de los más diversos. Está presente en la política, en procesos históricos importantes de la nación mexicana, es mercancía en los ámbitos comerciales, aparece prácticamente en todos los hospitales de México y centros de beneficencia, es signo estético y su nombre se pronuncia cotidianamente en las familias mexicanas.

Es una imagen que auxilia en lo espiritual, pero también se empleó para empuñar un arma y exigir un cambio social, es un símbolo porque su color moreno sirvió para identificar a todo un pueblo, porque funciona en un espectáculo de rock, porque viaja por el ciberespacio. Es un símbolo porque su influencia y eficacia se ancla en una poderosa creencia, en la idea de que es la madre de todos los mexicanos.
La virgen de Guadalupe, escribió Octavio paz, es y ha sido madre protectora tanto del indio como del criollo, del policía como del bandolero o del mestizo. Del guerrillero y del caudillo. Del banquero y del líder obrero.
Su culto se manifiesta en todos lados, tanto en pueblos como en ciudades, en presidencias municipales, oficinas sindicales, galerones industriales, esquinas barriales o cuartos de vivienda campesina e indígena. Sin duda, como mencionó Octavio Paz, la fiesta de Guadalupe es el ritual más significativo de México, es la fecha central en el calendario emocional del pueblo mexicano.

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miércoles, 8 de diciembre de 2010

LA LEYENDA DEL MAÍZ


La leyenda del maíz:
Cuentan que antes de la llegada de Quetzalcóatl, los aztecas sólo comían raíces y animales que cazaban. No tenían maíz, pues este cereal tan alimenticio para ellos, estaba escondido detrás de las montañas. Los antiguos dioses intentaron separar las montañas con su colosal fuerza pero no lo lograron.
Los aztecas fueron a plantearle este problema a Quetzalcóatl. -Yo se los traeré- les respondió el dios. Quetzalcóatl, el poderoso dios, no se esforzó en vano en separar las montañas con su fuerza, sino que empleó su astucia. Se transformó en una hormiga negra y acompañado de una hormiga roja, marchó a las montañas.

El camino estuvo lleno de dificultades, pero Quetzalcóatl las superó, pensando solamente en su pueblo y sus necesidades de alimentación. Hizo grandes esfuerzos y no se dio por vencido ante el cansancio y las dificultades.
Quetzalcóatl llegó hasta donde estaba el maíz, y como estaba trasformado en hormiga, tomó un grano maduro entre sus mandíbulas y emprendió el regreso. Al llegar entregó el prometido grano de maíz a los hambrientos indígenas. Los aztecas plantaron la semilla. Obtuvieron así el maíz que desde entonces sembraron y cosecharon. El preciado grano, aumentó sus riquezas, y se volvieron más fuertes, construyeron ciudades, palacios, templos...Y desde entonces vivieron felices.
Y a partir de ese momento, los aztecas veneraron al generoso Quetzalcóatl, el dios amigo de los hombres, el dios que les trajo el maíz.

domingo, 5 de diciembre de 2010

LEYENDA DEL CHILE EN NOGADA

Hay diferentes versiones acerca de la aparición de este platillo en la mesa mexicana, se sabe que data de 1821, año en el cual Agustín de Iturbide firmó el Acta de Independencia de México y de los Tratados de Córdoba. Algunos cuentan que fueron las madres agustinas del Convento de Santa Mónica en Puebla las que al saber que don Agustín estaría en esa ciudad para celebrar su santo, el 28 de agosto, decidieron elaborar un platillo que recordara los colores de la bandera del Ejército Trigarante: verde, blanco y rojo, siendo justamente el mes en el que en ese estado se cosechan las nueces de Castilla y las granadas, se les ocurrió, después de mucho pensar, hacer esta maravilla de platillo.

Tomaron unos chiles poblanos, los asaron, pelaron y los limpiaron muy bien por dentro y a continuación procedieron a rellenarlos con un picadillo rico en ingredientes y sabores a base de carne de cerdo, jitomate, cebolla, ajo, frutas de la estación, nueces, almendras, piñones y diversas especias. Ya sólo faltaba, entonces, preparar la salsa con la que iban a cubrirlos, y qué mejor que hacer una muy original a base de nueces de Castilla frescas. Pusieron manos a la obra y lo primero que hicieron fue pelarlas perfectamente, quitándoles hasta el último pellejito de la delgada piel que las cubre, luego las molieron en el metate con queso fresco y un poco de azúcar; una vez bien remolida, la mezclaron con leche, le añadieron un poco de vino jerez y quedó lista: ni muy espesa ni muy aguada, con el punto perfecto para cubrir los chiles. Ahora sólo faltaba terminar el platillo. Capearon los chiles con huevo batido, los frieron, los acomodaron en sendos platones, los bañaron con la salsa y adornaron con rojos granos de granada y hojas de perejil, para lograr así los colores de la bandera.

Por otro lado, el escritor Artemio del Valle Arizpe dice que en el regimiento de don Agustín se encontraban tres soldados que tenían novias en Puebla. Ellas quisieron recibirlos con un platillo especial que debía tener los colores de su uniforme, los de la bandera trigarante. Cada una buscó el ingrediente que llevara uno de los colores y no quisieron recurrir a ningún recetario. Le rezaron a la Virgen del Rosario y a San Pascual Bailón para que las iluminara, se pusieron a cocinar y el resultado fue el que ya conocemos.

¿Cuál será la verdadera historia? Quién sabe, lo importante es que ha conservado la pureza de su receta y ya forma parte de nuestro patrimonio, conocido en todo el mundo.

Por: Laura B. de Caraza
http://www.mexicodesconocido.com/.

sábado, 4 de diciembre de 2010

MEZCALES Y TEQUILAS


Las bebidas mexicanas son el complemento indispensable para acompañar tanto las botanas (picadas o entremeses) como los platillos más elaborados.

Pueden servirse al tiempo (temperatura ambiente), frías o calientes, solas o mezcladas, dependiendo del gusto de cada persona, de las diferencias regionales, el clima o las costumbres.
En épocas prehispánicas solo se conocía la fermentación, método con el cual se elaboraban diferentes bebidas, de contenido alcohólico variable, a partir de frutos, granos o agaves (como el pulque). La bebida estimulante más importante fue el chocolate, elaborada con base al cacao, como así también diversas infusiones de yerbas.

Las bebidas refrescantes eran muchas y variadas, destacándose la chía, el pozol e infusiones frías de vainilla o flores aromáticas. Es importante destacar que casi todas ellas se siguen consumiendo en la actualidad de la misma manera, o con ligeras modificaciones al incorporar nuevos ingredientes. Dentro de estas no podemos dejar de mencionar las "aguas frescas" que se realizan con frutas, semillas, granos y flores, que son el acompañamiento popular de las comidas, junto con las bebidas gaseosas o la cerveza.
Con la conquista y más precisamente durante la colonia, se comenzó con la destilación (introducida en América por los españoles quienes a su vez la heredaron de los árabes) dando origen a la elaboración de diferentes aguardientes que hoy forman parte importantísima de la industria licorera mexicana. Los más importantes son los mezcales, y dentro de ellos el más conocido: el elaborado en Tequila, Estado de Jalisco.

Por otro lado, la industria vitivinícola tuvo poco desarrollo, ya que por orden de la corona española, estuvo prohibida en los nuevos asentamientos americanos, como una norma proteccionista para con los productores y exportadores españoles.

Recién en la época de las luchas independentistas, se iniciaron algunos cultivos de vid, como una forma más de rebeldía hacia el yugo colonial. Luego, en la primera mitad del siglo XX, la familia Madero inició el cultivo y la fabricación de vinos en Coahuila, extendiéndose más tarde a Baja California y Aguascalientes.

HISTORIA

La palabra mezcal tiene su origen en vocablos de la lengua náhuatl.
Algunos sostienen que deriva de “mexcalli” (“metl” o ”meztl”,maguey, y de “ixcalli”, cocer ). La traducción sería entonces “maguey cocido”.
Otros dicen que deriva de un nombre diferente que se le daba al maguey: "mexcalmetl".
En la época prehispánica se hacía un uso integral de la planta. De sus jugos se prepararaban bebidas fermentadas con fines rituales o para el consumo de los ancianos o embarazadas o como medicina, o para fabricar guisados y panes.
De sus hojas se obtenían fibras vegetales que se usaban en la confección de cuerdas, sogas y ropa. De las púas de las hojas se fabricaban agujas y clavos. De las hojas secas se hacían techos o fuego. De sus hojas se preparaban remedios y se fabricaba papel para los códices.
Estas bebidas se obtenían cocinando los corazones o piñas de las plantas, luego se las machacaba para así extraer su jugo y lo ponían a fermentar. De esta misma forma se elabora en la actualidad el pulque y el mosto para destilar y obtener el mezcal.

MEZCALES

Mezcal es el nombre que se le da a toda bebida obtenida de la destilación de jugos fermentados de un agave.
Según la región, llevan distintos nombres.
En Sonora se llama bacanora (agave potatorum o yaquiana), en Yucatán se llama xtabentun, en Michoacán se lo llama charanda (se lo identifica por un trozo de caña en la botella), en Chihuahua se llama sotol, en Chiapas se llama comiteco, en la costa de Jalisco, las serranías de los Altos y el oeste de Michoacán se llama raicilla (de producción casi clandestina y muy fuerte), en Oaxaca se lo llama mezcal (agave espadín de oaxaca o agave angustifolia haw, arroqueño o agave americana L. variación del oaxacensis Gentry, tobasiche o agave karwinskii zucc, barril o agave rodacantha zucc, mexicano o agave rmacrocantha, maguey cincoañero o agave cantala roxb y el agave silvestre más apreciado por la calidad de mezcal que origina es el agave potatorum zucc o tobalá) y en Jalisco se llama tequila (agave tequilana Weber azul).

TEQUILAS

Tequila es un mezcal obtenido de una sola variedad, el “agave tequilana Weber azul” (nombre científico dado por el botánico alemán Franz Weber, quién estudió las variedades del agave y en 1902 / 1903 probó que esa variedad era la más abundante y la que mejores resultados daba) y se llama así por la región donde comenzó a producirse hace ya 400 años: Tequila, población de origen prehispánico que da nombre tanto al valle que la contiene como a un volcán que la domina, en el Estado de Jalisco.

La palabra “tequila” tiene varios significados que provienen del náhuatl. ”Lugar de trabajo” (de “téquitl”: trabajo y “tlan”: lugar) y “Lugar donde se corta” (del verbo “tequi”:cortar y “tlan”: lugar)
La calidad de un tequila depende del mosto que se utiliza para la destilación. El 51% por lo menos debe provenir del agave tequilana Weber azul, deben ser cultivados en territorio mexicano y más precisamente, en los Estados autorizados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Nayarit y Tamaulipas, y deben ser destilados allí también. Solo de esa manera puede llamarse “Tequila”.

Solo en caso de que el mosto sea enteramente realizado con esa variedad de agave, puede mostrar en la botella, la inscripción “100% AGAVE”.

jueves, 2 de diciembre de 2010

LOS TAMALES


El tamal (del náhuatl tamalli, que significa envuelto) es un nombre genérico dado a varios platillos americanos de origen indígena preparados generalmente con masa de maíz cocida normalmente al vapor, envuelto en hojas de la mazorca de la misma planta de maíz o de plátano, mashán o bijao, maguey, aguacate, canak e incluso papel aluminio o plástico. Pueden llevar o no relleno, el cual puede contener carne, vegetales, chile, frutas, salsa, etc. Además pueden tener sabor dulce o salado.
Existe evidencia de que las culturas predominantes en México que llevaron el maíz a otras culturas y regiones, también llevaron consigo platos y formas de cocinar el maíz. Siendo el tamal un método sencillo de cocción del maíz, es posible pensar que podría haber sido inventado en alguna de las posibles regiones origen del maíz, es decir desde México, hasta Sudamérica y de ahí llevado a otras culturas y regiones.

En el México antiguo
Los tamales tenían una gran importancia cultural, además de gastronómica, en la época de los aztecas. Fray Bernardino de Sahagún describe algunas variedades de tamales en Historia General de las cosas de Nueva España en el siglo XVI. Él y otros autores hacen referencia al tamal no sólo como comida de la gente común, sino de los nobles y de los sacerdotes en ceremonias especiales de ayuno. Sin embargo, como el tamal es una comida que requería en esa época una cantidad significativa de trabajo para su elaboración, es probable que solo los nobles y sacerdotes lo consumieran regularmente y la gente común sólo en festividades. La evidencia arqueológica muestra al tamal como parte de la vida cotidiana de algunas culturas de México en la época prehispánica, como los olmecas, los aztecas y los mayas, además de usarse en rituales religiosos, en ofrendas y tumbas. En algunas ceremonias, los tamales especiales eran entregados por los sacerdotes como agradecimiento a las ofrendas de los participantes.
Uno de los rituales más significativos para los aztecas era la fiesta del Atamalcualiztli (Ingesta de los tamales de agua). En esta festividad, que duraba siete días, se realizaba una especie de ayuno, en donde únicamente se comían tamales simples de masa, cocinados al vapor, sin chile ni sal u otras especies o aderezos. Este festival se realizaba cada ocho años, por considerarse ésta la vida ritual del maíz, durante la cual había sido deshollado con sal y cal, trabajado y aderezado con chile. Durante el ritual se libraba al maíz, al menos por esos días, de esa tortura.
También en la festividad de Izcalli, al final del año, las mujeres distribuían tamales a sus vecinos y familiares desde el amanecer. Las familias se reunían además a consumir tamales en esta festividad. En esta misma festividad se realizaba el ritual del Huauhquiltamalcualiztli, donde se preparaban tamales especiales de amaranto llamados huauhquiltamalli o chalchiuhtamallli. Algunos de estos tamales se ofrecían al dios del fuego y a los difuntos, y otros se consumían muy calientes, junto con caldo de camarones o acociles. Los jóvenes ofrecían al dios del fuego animales que ellos mismos cazaban, y los sacerdotes les entregaban a cambio tamales calientes cocidos, simbólicamente transformados por el fuego.
En los rituales religiosos, se consideraba a los tamales como el equivalente simbólico a la carne humana, y la olla donde se preparaban (comitl), simbolizaba el vientre materno. También se usaban los tamales en los rituales de matrimonio, en donde después del amarrado de túnicas, la futura suegra le daba a la novia cuatro bocados de tamales, y luego la novia le daba de comer a su novio. También después del nacimiento de un niño, se hacían ofrendas de tamales.
Además, los tamales secos al sol eran parte de los alimentos suministrados a los guerreros en campaña contra otros reinos o ciudades.

Corundas, tamales de Michoacán y nacatamales

Las corundas son originarias del estado de Michoacán, pero conocidas por todo el occidente de México, como los estados de Jalisco y Colima. La palabra k'urhunda proviene del idioma purépecha, típico de los indígenas de la región, y se traduce en castellano como tamal. Las corundas son sencillas, se hacen con verduras, queso y tequesquite revueltos con la masa, y se envuelven en la hoja de la planta del maíz, dándole una forma triangular cónica o piramidal. Además son generalmente más pequeñas que los tamales típicos del resto del país. El maíz usado para la masa muchas veces ha sido hervido en cenizas en lugar de cal. Se acostumbra servirse con crema y salsa verde o roja. Es el componente principal de la sopa de corundas y acompañamiento de otro platillo típico, el churipo. Cabe mencionar una variante de las corundas: las charikurindas, cuyo ingrediente principal es el frijol en lugar del maíz, pero igual en los demás sentidos.
Además de las corundas, en Michoacán se acostumbra hacer tamales rellenos de carne y chile, similares a los tamales típicos del resto del país, aunque los michoacanos les llaman nacatamales. El uchepo es otro tamal típico del estado, generalmente de tipo dulce.

Tamales asturianos

La comunidad asturiana radicada en México creó un mestizaje culinario poco conocido para los mexicanos dando forma a un nuevo tamal llamado tamal español o asturiano. La masa se hace al moler granos de maíz cocidos con cal (nixtamal). Luego se condimenta y se unta en hojas húmedas de maíz. Se le agrega un relleno de jamón serrano con carne de cerdo, aunque también puede llevar tocino o queso manchego y frijoles conocidos como fabas. La carne de estos tamales puede sazonarse con un poco de tequila o licor de almendras antes de cocinarse. Luego se enrolla la hoja de maíz y se cuecen a vapor.

Tamales de la Ciudad de México

Los tamales típicos en la Ciudad de México son de masa de maíz y envueltos en hoja de maíz, aunque también los hay en hoja de plátano. Pueden llevar salsa verde o roja, carne de puerco o pollo, rellenos de queso, rajas y salsa, o dulces. Se pueden encontrar en puestos ambulantes, en restaurantes de comida mexicana, o distribuidos en una olla vaporera sobre un triciclo impulsado por pedales. Se acompañan de forma típica con atole, champurrado o algún refresco. Casi siempre se consumen para el desayuno o la cena.
En esta ciudad los tamales también se consumen dentro de un pan de harina de trigo (del tipo bolillo o telera). Esta combinación es conocida como guajolota o torta de tamal. Además de ser muy sabrosa, esta combinación es práctica para consumirse mientras uno va caminando o en algún medio de transporte. La gran demanda de los tamales ha provocado el nacimiento de empresas dedicadas a su producción y venta.

Tamales dulces y de elote

Los tamales dulces, están hechos con masa de maíz endulzada y rellenos de miel, mermelada de guayaba, fresa, piña, membrillo u otra fruta, y pueden tener pasas, nueces y cacahuates. Están envueltos en hoja de maíz y generalmente son de color rosa mexicano, parecido al magenta, aunque en raras ocasiones se pintan de color amarillo, verde limón o morado con colorante vegetal. Esta coloración sirve para distinguirlos de los tamales salados, para hacerlos más atractivos para los niños, y para darles una seña de identidad mexicana. Aunque casi siempre están disponibles, se acostumbran más en los cumpleaños de los niños. Los tamales de elote también son de sabor dulce, y están rellenos únicamente de masa de maíz endulzada, envueltos con hojas verdes de elote. A veces contienen algunos granos de elote.
WIKIPEDIA

miércoles, 1 de diciembre de 2010

LA CRÍA DE ANIMALES AÑO 1.800-HUMBOLDT


Los mexicanos no intentaron reducir al estado de domesticidad las dos especies de toros salvajes (bos americanus y bos moschatus) que vagaban en manadas por las llanuras inmediatas al río del Norte; no conocen la llama, y no sabían sacar partido de los carneros cimarrones de la Vieja California ni de los berrendos o cabras salvajes de la Nueva. Entre las innumerables variedades de perros que pertenecen al reino de México, sólo una, el techichi, servía para alimento de los habitantes. No hay duda de que se sentía menos la falta de animales domésticos antes de la conquista, en una época en que cada familia no cultivaba más que una corta extensión de terreno, y una gran parte del pueblo vivía casi exclusivamente de vegetales. Sin embargo, la falta de aquellos animales obligaba a una clase numerosa de habitantes, cual es la de los tlamana, a hacer el oficio de acémilas y pasar su vida por los caminos reales, cargados con grandes cajas de cuero llamadas petacas (petlacalli en mexicano), que contenían géneros con un peso de treinta a cuarenta kilogramos.
En las costas orientales de México hay gran abundancia de ganado, principalmente en las desembocaduras de los ríos de Alvarado, Coatzacoalcos y Pánuco. Sin embargo, la capital y las grandes poblaciones inmediatas a ella se proveen de carne en la intendencia de Durango. Los naturales son muy poco aficionados a la leche, la mantequilla y el queso. Este último es muy apetecido por los mestizos, y forma un ramo de comercio interior bastante considerable. Son también importantes los ramos de cueros curtidos y de sebo y jabón. Los caballos de las provincias septentrionales, principalmente los de Nuevo México, son tan célebres por su excelente calidad como los de Chile: según dicen, unos y otros descienden de raza árabe. Los mulos serían mucho más numerosos si no pereciesen muchísimos en los caminos reales, por el cansancio que padecen en viajes de muchos meses. Se cuenta que sólo el comercio de Veracruz ocupa cerca de 70,000 al año; y en la ciudad de México se emplean más de 5,000 en el lujo de los tiros.
Es digno de notar que ni el cerdo común ni las gallinas, que se encuentran en todas las islas del Pacífico, los hayan conocido los mexicanos. De las dos castas de cerdos que en el día son más comunes en México, la una se introdujo de Europa y la otra de las Filipinas; se han multiplicado muchísimo en el altiplano central, y allí el valle de Toluca hace un comercio muy lucrativo de jamones.
En las habitaciones de los indígenas del Nuevo Continente, antes de la conquista, había muy pocas aves domésticas, porque su conservación y alimento exige un cuidado muy particular en países recientemente abiertos al cultivo y cuyos bosques abundan en animales carnívoros de toda especie. Sin embargo, ya antes de la llegada de los españoles, los pueblos más civilizados del Nuevo Continente criaban varias gallináceas, como hoccos, pavos, faisanes, patos, gallinetas, yacous o guans y aras.
A la Nueva España debe Europa el más grande y útil de los gallináceos domésticos: el pavo (totolin o huexolotl). De México, los españoles lo llevaron al Perú, a Tierra Firme (Castilla del Oro) y a las Antillas. Los antiguos mexicanos tenían patos domésticos, y todos los años les arrancaban las plumas, que eran un ramo de comercio importante.
El cultivo de la morera y la cría de gusanos de seda se introdujeron por el cuidado de Cortés pocos años después del sitio de Tenochtitlán. A mediados del siglo XVI ya se cosechaba seda en cantidad bastante considerable en la intendencia de Puebla, en las inmediaciones de Pánuco y en la provincia de Oaxaca. Hay varias especies de orugas indígenas que hilan seda semejante a la del bombyx mori de la China. De estos insectos viene la seda de la Mixteca, que ya era un objeto de comercio en tiempo de Moctezuma.
La cera es un objeto de la mayor importancia para un país en donde reina mucha magnificencia en el culto religioso. En las fiestas de las iglesias, tanto en la capital como en las capillas del último barrio de indios, se consume una enorme cantidad. Las colmenas son de gran producto en la península de Yucatán. La cera de Yucatán proviene de una especie de abejas propias del Nuevo Continente, que se dice carecen de aguijón sin duda porque su arma es muy débil.
La cría de la cochinilla (grana nochiztli) en Nueva España remonta a la más alta antigüedad, probablemente antes de la incursión de los pueblos toltecas. En tiempo de los reyes aztecas, la cochinilla era más común que hoy día, y había nopalerías no sólo en el Mixtecapan (la Mixteca), y en la provincia de Huaxyacac (Oaxaca), sino también en la intendencia de Puebla y en los alrededores de Cholula y de Huejotzingo.
Alrededor de la ciudad de Oaxaca, principalmente cerca de Ocotlán, hay haciendas que tienen de 50 a 60,000 nopales plantados en filas como magueyes de pulque. Sin embargo, la mayor parte de la cochinilla que entra al comercio la dan las nopaleras pequeñas pertenecientes a indios pobres.
Para completar el cuadro de las producciones animales de la Nueva España diremos algo acerca de la pesca de perlas y de la ballena. Es probable que estos dos ramos de pesca lleguen a ser algún día muy importantes para un país que tiene más de 1,700 leguas marítimas de costas.
Ya antes del descubrimiento de América, los naturales apreciaban mucho las perlas. Entre los presentes que Moctezuma hizo a Cortés, antes de su entrada en México, y que éste envió a Carlos V, había collares guarnecidos de rubíes, esmeraldas y perlas.
Las costas occidentales de México, principalmente la parte del Pacífico situada entre el golfo de Bayona, las tres islas Marías y el cabo de San Lucas, abundan en cachalotes, cuya pesca se ha hecho importante objeto de especulación mercantil para los ingleses y los angloamericanos, a causa de la gran carestía de la esperma de ballena. Con todo, a los españoles mexicanos no les tienta el deseo de tomar parte en la caza de esos grandes mamíferos cetáceos, no obstante que podrían hacerlo con notables ventajas sobre los ingleses y los angloamericanos, que se ven obligados a hacer navegaciones de más de 5,000 leguas marítimas.


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