"INTENTO RECOPILAR LOS LUGARES DEL MÉXICO EN QUE VIVIERON LOS ABUELOS Y DONDE NACIERON TODOS SUS HIJOS. UN PEQUEÑO HOMENAJE, A AQUÉL GÜAJE QUE EMBARCO CON TAN SOLO CATORCE AÑOS"
miércoles, 27 de marzo de 2013
LAS HACIENDAS MEXICANAS
El auge principal de estas construcciones tuvo lugar en el siglo XVIII, especialmente en la zona de Puebla-Tlaxcala, donde aún permanecen más de cien de ellas. Tuvieron un papel muy importante en la historia y economía de Nueva España y, en muchos casos, se especializaron productivamente: ganaderas, azucareras, productoras de añil o de cacao, etc.
En Yucatán, México, son famosas las haciendas henequeneras que cobraron auge en la segunda parte del siglo XIX y principios del XX, porque en ellas se gestó y desarrolló la agroindustria del henequén que dio impulso económico determinante al estado de Yucatán y a la región peninsular en su conjunto, particularmente durante tal época finisecular. La riqueza producida por estas unidades productivas ayudó a financiar las campañas bélicas del Ejército Constitucionalista, comandado por Venustiano Carranza durante la etapa inicial de la Revolución mexicana, gracias a la intervención del general Salvador Alvarado en el gobierno de Yucatán. Muchas de estas haciendas han sido convertidas en lujosos hoteles que atraen al turismo internacional y le muestran con elegancia su gloria pasada.
Tipología-
Básicamente, se presentan tres tipos de Haciendas, en función de la disposición de los edificios que las forman:
a) Haciendas cuyos edificios forman una unidad, es decir, que están integrados entre sí. Generalmente agrupados en torno a un patio, al que daban la casa principal, así como las áreas administrativas, los trojes y tinacales. Por lo usual, incluían una capilla, con acceso directo desde el patio. Las casas de los trabajadores, se situaban fuera de este núcleo principal.
b) Haciendas conformadas por edificios dispersos. Era frecuente que el área ocupada por los mismos se delimitara mediante una tapia perimetral, en la que se abría un portón con zaguán, para controlar las entradas y salidas. Al conjunto, se le denomina casco de la hacienda.
c) Haciendas mixtas. Es decir, que poseen un conjunto agrupado de construcciones principales y, a la vez, edificios aislados del mismo.
Las Haciendas mexicanas, suelen disponer de una Casa Señorial, llamada usualmente "Casco", dispuesta en forma de cuadro, L o U, alrededor del patio; muy a menudo, estos cascos o viviendas señoriales son edificios arquitectónicamente muy relevantes, de buen tamaño, normalmente con dos plantas y cuidada ornamentación, incluyendo jardines y otros elementos vinculados al lujo. Disponen también de otras edificaciones auxiliares: Las Calpanerías (el equivalente a las casas de gañanes andaluzas); las Trojes o almacenes de grano y semillas; las Eras, situadas usualmente junto a la troje, normalmente delimitadas por un murete; los Macheros (para los animales de tiro) y Establos (para las vacas), en forma de cobertizo que daba a un patio secundario; los Tinacales, edificios destinados a la producción de pulque; además de los edificios administrativos y la ya citada capilla. Estas haciendas, particularmente las de tipo ganadero, por su extensión, contaban con determinado número de ranchos, pueblos o estancias, donde los vaqueros podían pernoctar debido a que el trabajo de cuidado del ganado (que podía llegar a tener miles de cabezas), que requería la presencia del caporal y sus vaqueros en las llanuras de la propiedad durante varias jornadas
Fuente. wikipedia
viernes, 15 de marzo de 2013
EL TEQUILA - EL MEZCAL - EL PULQUE.
El tequila-
Originario de los azules campos de Jalisco, el tequila, elegido por nuestros usuarios en redes sociales como la bebida más típica, le ha dado fama mundial a nuestro país y se ha colocado como uno de los grandes embajadores de la cultura mexicana. Considerado por muchos como una de las bebidas alcohólicas mejor manufacturadas del mundo, el tequila posee un proceso de elaboración -con normas de calidad sumamente estrictas- casi tan interesante como su sabor.
Éste se obtiene de la fermentación con levadura y destilación de los jugos de agave azul, a partir de la cocción de las cabezas del agave, las cuales deben tener entre seis y diez años de maduración y que posteriormente son depositados en barricas de madera. El tequila se comenzó a producir a mediados del siglo XVII en una hacienda llamada Cuisillo, y hoy en día existen alrededor de 160 marcas y 12 haciendas que lo producen, dando vida a uno de los productos mexicanos más demandados en el extranjero, el cual posee la prestigiosa etiqueta de denominación de origen.
La población de donde surge lleva su nombre y es un encantador Pueblo Mágico que, entre paisajes agaveros, mariachis y aires provincianos, resguarda leyendas y el secreto de esta mística bebida. Visitando sus tranquilos rincones encontrarás el Museo Nacional del Tequila, el Templo de la Purísima, la Quinta Sauza y el apagado Volcán de Tequila. Además, al ser la producción de este aguardiente el mayor atractivo de la zona, se creó la Ruta del Tequila Express, un recorrido en tren en el que se pueden observar zonas arqueológicas, antiguas casonas y en especial, los bellos campos donde se cultiva el agave.
Esta bebida legendaria contiene en su sabor y olor únicos el pasado prehispánico, la tradición de un pueblo mestizo y un proceso de elaboración que asemeja a una obra de arte. Sin duda, un auténtico “regalo de los dioses”.
El mezcal-
Cuenta la leyenda que un estrepitoso rayo cayó sobre una planta de agave, abriendo y cociendo su centro. Desde la lejanía, los nativos percibieron el penetrante aroma del néctar que emanaba y bebieron con temor el líquido, obsequiado por sus deidades. Así, según el mito, nace el mezcal, elegido por nuestros usuarios como la segunda bebida más representativa de México, la cual recibía la connotación de “llegada del cielo”.
Sin embargo, no fue sino hasta el siglo XVI (cuando los españoles introdujeron el proceso de destilación -legado de los árabes-), que en México comenzaron a fabricarse y beberse alcoholes destilados, entre los que destacan el tequila, el aguardiente y el mezcal. Dentro de éstos, el mezcal es el más producido en el país debido a que cualquier lugar en donde se cultiven los agaves es ideal para su elaboración, dando lugar a sus diferentes clases las cuales dependen del maguey, del clima, de las técnicas de destilación y del recipiente utilizado para fermentar.
El más conocido es el de Oaxaca, de donde se dice surgió la tradición mezcalera, misma que se sirve en su original presentación: un recipiente de barro negro sustentado por una canasta. Aunque esta bebida surge también como medicina tradicional, a lo largo de la historia se le ha dotado de un carácter religioso y ritual, así como un manjar imprescindible en las fiestas de muchos pueblos indígenas del país, el cual se sirve en orden jerárquico y no se puede rechazar.
Sin duda, una tradición líquida que ningún mexicano –o extranjero- puede dejar de probar.
El pulque-
La tradición y la mística que rodea al pulque u octli, la bebida más tradicional del centro de México, surgen de la mitología de la época prehispánica. Este líquido de color blanco y gusto áspero era considerado como un manjar de carácter religioso que sólo podía ser consumido por personas mayores de 52 años y en ocasiones especiales.
El mito describe que el tlacuache -héroe que anteriormente había robado el fuego- también fue quien regaló a los hombres el secreto de la elaboración del pulque. Conocido como el primer borracho, el tlacuache descubrió los efectos del aguamiel fermentado y le enseñó a la humanidad a prepararlo. Dentro de la cosmogonía azteca, Tezcatzóncatl era el dios del vino (o pulque), el cual tenía a 400 sacerdotes consagrados a él. Esta bebida alcohólica se elabora a partir de la fermentación del corazón de maguey o aguamiel mediante el proceso conocido como “raspado”, el cual es realizado por un “tlachiquero”. En éste, cuando el maguey llega a cierta edad, se le extrae el centro, dejando una oquedad que es raspada con un acocote -una especie de cuchara- permitiendo que suelte el dulce jugo. Éste se concentra en el hueco, el cual es absorbido y poco a poco depositado en una vasija llamada “odre” hasta fermentarse, en poco menos de 24 horas.
El pulque fue tan importante durante la Conquista que los impuestos recaudados por su venta y producción fueron uno de los pilares de la economía de la Colonia. Actualmente, esta bebida se sigue produciendo, principalmente en el estado de Hidalgo, donde aún se realizan los ritos y ceremonias de los antiguos pobladores cuando una planta produce aguamiel por primera vez.
Hoy el pulque es muy consumido entre las comunidades rurales que conservan los plantíos de magueyes, heredados por sus ancestros, siendo el producido en Apan el más famoso del país. Desde tiempos de la Colonia, esta bebida se vende y se consume en pulquerías, las cuales han formado parte de las descripciones de costumbristas e historiadores que relatan el folklor y la tradición que rodea a esta bebida que, antiguamente, era un placer ¡sólo disfrutable para los ancianos!
Fuente visitada. mexicodesconocido.com.mx/las-5-bebidas-mas-representativas
lunes, 11 de marzo de 2013
HISTORIA DE LA PANADERÍA MEXICANA
Dentro de la gastronomía mexicana, la panadería tiene un lugar muy importante. Es una industria que no sólo ha representado una gran fuente de trabajo, sino también es parte del desarrollo artesanal y empresarial de gran número de mexicanos. Fue instituida por los españoles, grandes consumidores de este producto preparado con trigo, quienes enseñaron a los indígenas a elaborarlo y cuyos resultados están a la vista en la rica variedad de formas y usos.
El pan de maíz como ofrenda-
Desde tiempos prehispánicos ya se elaboraban tortitas de maíz para usos ceremoniales en ofrendas, pero sobre todo eran prendas de petición de mano y objetos de homenaje. Parte de la cosecha de maíz era utilizado para preparar tortillas llamadas cocolli, que quiere decir pan torcido, y una especie de empanadillas de maíz sin cocer llamadas uilocpalli.
Durante las ceremonias, la gente se dirigía a sus terrenos con braseros en las manos y ofrendaban copal y comida a los dioses. Estas ofrendas eran en los primeros días del mes de mayo, cuando se recogía la cosecha, y se ofrendaban al dios Tláloc, junto con pequeños panes de harina de amaranto revuelta con miel. Conforme a las necesidades los indígenas desarrollaron instrumentos de molienda, como metates y morteros de piedra, que les sirvieron para transformar las semillas en harina. Inclusive, algunos cronistas mencionan el consumo de pan de mezquite entre los chichimecas.
El pan nuestro de cada día-
La primera noticia de venta de pan la encontramos en la ordenanza de Hernán Cortés, en 1525. Se exigía que todas las panaderías enviaran su producción a la plaza pública. Uno de los requisitos era que tuviera el peso debido y se vendiera al precio fijado por el cabildo, además de estar bien cocido y seco para que no se descompusiera.
Durante la época colonial, en las panaderías se elaboraban panes de sal, como el francés, el birote, el español y los pambazos; y de dulce, hechos de hojaldre, como campechanas, condes y banderillas estilo francés, y de ellas salían los repartidores con el pan acomodado en un gran cesto que cargaban sobre la cabeza para ofrecerlo por las calles. Más tarde comenzaron a aparecer algunos estanquillos donde expedían el pan, pero pasó mucho tiempo para que llegaran las grandes pastelerías del extranjero, como El Globo (1884) y El Molino (1930), ambas de tradición francesa. Otra de las variedades de pan era el de molde o caja, que ya se vendía en las panaderías, tanto de la Ciudad de México como en diferentes estados de la República, rebanado y envuelto en el mismo expendio. Se comenzó a elaborar durante la intervención estadounidense, en 1847.
Durante el siglo XVI, el pan común para la clase baja se hacía en piezas más pequeñas, mismas que se vendían por cuartillas, tlacos y pilones. Esto último surgió para cubrir la falta de moneda fraccionaria con que se efectuaban las compras menudas y siguieron vigentes hasta el siglo XVIII.
Durante el Porfiriato la panadería y pastelería francesa era la favorita, entre los parroquianos de las cafeterías de la Ciudad de México. Ya para los años veinte, en provincia aparecen vendedores con canastos cubiertos con servilletas y gritando: “¡Gorditas de cuajadaaa! ¡No compraraaan polvoroneees!” Tiempo después se iba diariamente a la panadería o al expendio a comprar el pan y se pedía por su nombre. Los de sal eran el bolillo, el cañón, la telera, el pambazo; los azucarados, ojos de pancha, poblanas, chalupas y trenzados. En la variedad de dulce estaban las orejas, magdalenas, conchas, caracoles, huesos, calamares y tortugas (que podían ser de manteca, canela, vainilla o chocolate).
Una distinción especial-
Hasta la fecha México es reconocido como el país número uno a nivel mundial en riqueza de formas y sabores. Entre éstas destacan: conchas, magdalenas, moños, cañones, chilindrinas, corbatas, panqués, cuernitos, orejas, cochinitos, almejas, besos, barritas, ladrillos, condes, cocol, gendarmes, borrachos, huesos, alamar, rosca de canela, amores, trenzas, banderillas, hojaldras, ojo de buey, volcanes, polvorones, teleras y bolillos.
Pan conventual-
Es importante mencionar que en el mundo conventual novohispano, la panadería tuvo un papel destacado, ya que fue base de la alimentación diaria, símbolo de caridad y consuelo para los necesitados, y también formó parte del sustento de las congregaciones religiosas. En algunos conventos del siglo XVI se encontraron restos de hornos, ya que ahí cocinaban su propio pan para agasajos y fiestas de las comunidades religiosas. En el Convento de San Jerónimo, Sor Juana Inés de la Cruz (s. XVII), realizó una trascripción de 37 recetas del libro de cocina del claustro, de las que la mitad eran de panes.
Los conventos de la Concepción y de Santa Catalina de Siena elaboraban empanadas; el de Nuestra Señora de Guadalupe y el de San Bernardo, bizcochos y tostadas. El de Santa Teresa la Nueva era especialista en marquesote de rosca. Santa Clara y Santa Mónica eran famosas por sus rosquillas de almendra y los crujientes polvorones. En Querétaro, las monjas franciscanas de Santa Rosa de Viterbo tuvieron la creatividad de elaborar las crujientes puchas, en forma de concha con sabor anís, decoradas de glasé de colores.
Pan de fiesta-
Uno de los panes más populares, a lo largo y ancho de la República, es el pan de pulque, que se elabora con una mezcla de harina de trigo, manteca vegetal, azúcar, huevos, levadura y por supuesto, el tradicional pulque, que como sabemos fue considerado bebida sagrada de los dioses aztecas. Este es un pan tan popular que no puede faltar en la mayoría de las festividades de los pueblos. Entre sus variadas formas encontramos al cartucho, llamado así por su forma triangular, y el redondo. El que tiene una costra de chocolate y copete amarillo es el bonete o picón.
Otro de los panes de fiesta es la tradicional rosca de reyes. Proveniente de una costumbre romana, en un principio era rellena de nata y se adornada con ate, pasas y nueces. Actualmente ha tenido sus variaciones y cada seis de enero se parte en los hogares mexicanos, y se come acompañada de una taza con chocolate caliente.
Dentro de este grupo también está el pan de muerto, elemento indispensable en las ofrendas del 2 de noviembre. Para esta importante fecha se elabora de diferentes formas según las regiones de México: en Chiapas se hacen turuletes, que son bizcochitos como los polvorones; en Puebla, los tlacotonales (pan redondo en forma de muñeco); en Tlaxcala, el pan totepo (redondo y pequeño), y el pan de ánimas en forma de lenguas, blanco y colorado. En Oaxaca se desborda la creatividad panadera para la celebración de muertos y se hacen en forma de caras, manos y pies de las ánimas. Éstos son llamados “regañadas”, de pasta hojaldrada, y se utilizan en la ofrenda del Valle de Oaxaca, espolvoreados de azúcar.
Fuente visitada. mexicodesconocido.com.
miércoles, 27 de febrero de 2013
EL CAÑÓN DEL SABINO
Ubicado en la frontera de los estados de Puebla y Oaxaca, el Cañón del Sabino te sorprenderá con su increíble espectáculo donde cientos de guacamayas cantan y revolotean al aparecer los primeros rayos del sol. Esta historia fantástica comenzó en el centro del país, a cinco horas del Distrito Federal y a dos horas y media de la ciudad de Oaxaca. Nos rodeaba la selva tropical seca entremezclada con cactáceas columnares, dentro de la Reserva de la Biosfera de Tehuacán Cuicatlán (RBTC). Ésta se encuentra en la frontera de los estados de Puebla y Oaxaca. Sobre una superficie de más de 490 hectáreas, y por su ubicación y elevación, este sitio está influido por la corriente Atlántico, lo cual se caracteriza por la presencia de especies de aves como tángara aliamarillo (Thraupis abbas), entre otras; y del Pacífico con la presencia de numerosas especies como el bolsero dorso rayado (Icterus pustulatus). Por su ubicación es un recinto de especies del centro del país como la matraca de las balsas (Campylorhynchus jocosus).
Un lugar privilegiado México es un país con más de 1,070 especies de aves, de las cuales 106 son endémicas, lo que lo ubica en el cuarto lugar a nivel mundial en este rubro. Solamente el estado de Oaxaca tiene 75% de la avifauna del país, con 68 de las endémicas del país y dos endémicas al estado. En este mosaico de formas y colores, existe un grupo bien conocido, los loros (Psittacidae). En México, éstos son representados por 28 especies, casi 90% bajo alguna categoría de protección y recientemente, totalmente protegidos del comercio en México. Existen dos en particular que por su tamaño, habilidad y colores son los preferidos de muchos: las guacamayas. En México habitan la guacamaya verde (Ara militaris) y la roja (Ara macao) en zonas tropicales. La roja se encuentra en Chiapas y Oaxaca, sin embargo y desafortunadamente, debido a una combinación de factores como pérdida de hábitat y extracción comercial excesiva, desapareció en Veracruz, Campeche y Quintana Roo. Anida en cavidades de los árboles en las selvas tropicales húmedas. La segunda se encuentra en el trópico seco. Anida en los acantilados de las partes montañosas del país en Jalisco, Michoacán, Nuevo León y Oaxaca. En 2001 se describió la primera población en el centro del país, en el estado de Oaxaca. A pesar de que este grupo consiste en más de 100 individuos, uno de los más grandes conocidos en México, no se había descrito con anterioridad. En la publicación de Howell and Webb (1995), la guía de referencia para observar aves en México, el mapa para la guacamaya verde no abarca esta región del país.
Cañón del Sabino-
Esta población anida principalmente en el Cañón del Sabino, en la comunidad de Tecomavaca, en el norte del estado de Oaxaca, región de la Cañada. Esta pequeña población, dedicada a la cultura del melón y limones principalmente, se enamoró de las guacamayas y decidieron promover su observación en el campo, en lugar de su venta ilegal, como tristemente muchos lo hacen. Al pie del cañón construyeron dos cabañas, capacitaron guías comunitarios, adecuaron caminos de acceso al borde del precipicio, y llevan a los turistas para que admiren el espectáculo. Es posible entonces verlas pasar frente a uno, volando, gritando, solas, en parejas o grupos de más de 30 individuos. Un verdadero deleite. Para llegar hasta este barranco, se tienen que caminar 40 minutos por un sendero con un desnivel de 600 m. Aconsejamos hacerlo en la tarde, después de las 16:00 horas o muy temprano en la mañana, antes de que el sol sea incómodo. Durante la subida, se puede apreciar el árbol de inaloha, que huele muy rico; o el árbol de sangre, que tiene la sabia roja y que se usa para curar gingivitis. Una vez al borde del barranco, lo único que hay que hacer es esperar (no mucho) a que pasen las "esmeraldas voladoras". Si tienen suerte, podrán ver pasar varias decenas a nivel de sus ojos y a menos de 40 m de distancia. Es también un gran momento para fotografiarlas, ya que es difícil en estas condiciones. Conocemos personas que únicamente fueron a Brasil para tal fin y nunca las vieron. Aquí en el Cañón del Sabino es imposible no verlas. Es un espectáculo inolvidable. Observarlas en el campo, en su hábitat, es vivir una experiencia que te deja sentir tus pulmones llenos de aire fresco de por vida. Es sentir que un latido de corazón es un aleteo de guacamaya.
Por: Georgita Ruíz y Manuel Grosselet
Fuente visitada. mexicodesconocido.com.mx
viernes, 22 de febrero de 2013
LA DIVERSIDAD DE LA COCINA MEXICANA
La diversidad es la característica esencial de la cocina mexicana. Casi cada estado mexicano posee sus propias recetas y tradiciones culinarias. Desde luego esta diversidad es más notoria si se contempla la riqueza gastronómica regionalmente y no por entidad federativa. Hay ciertas creaciones gastronómicas que surgieron localmente y que por su calidad y aceptación generalizada se han vuelto emblemáticas de la cocina mexicana en lo general. Éste es el caso de platillos como la cochinita pibil (yucateca), el mole oaxaqueño, el mole poblano, el pozole (identificado con Sinaloa, Jalisco y Guerrero), el cabrito (coahuilense y neoleonense), el pan de cazón campechano, el Churipu y las corundas purépechas (de Michoacán), el menudo de Sinaloa, Sonora y Chihuahua y otros muchos alimentos, en una larga lista de honor de la gastronomía mexicana. Aunque algunas sobresalen, en efecto, por su bien ganada fama y difusión, estas tradiciones gastronómicas regionales deben jerarquizarse sólo en función de gustos personales.
En el conjunto inmenso de cocinas regionales bien diferenciadas, se caracterizan todas ellas por un componente indígena básico en sus ingredientes y en las formas de preparación de los alimentos y en este orden podría decirse que el común denominador de tales gastronomías es el uso del maíz y del chile y del frijol, acompañados por el siempre presente jitomate, en sus diversas formas y variedades.
En las últimas décadas ha florecido un movimiento que se ha dado en llamar nueva cocina mexicana, que retoma las recetas, técnicas e ingredientes nacionales y las combina con los propios de la alta cocina internacional.
«A comer y a la cama, una vez se llama».
«A comer y a misa, una vez se avisa».
«A falta de pan, tortillas».
«A los hombres por el estómago se les conquista».
«Al mejor cocinero se le va un tomate entero».
«Barriga llena, corazón contento».
«Conejo blas, ya comiste, ya te vas».
«Costal lleno no se dobla».
«Costal vacío no se para».
«Cuando como, no conozco».
«Del plato a la boca se cae la sopa».
«Donde no hay harina, todo es muina».
«El que come y canta, loco se levanta».
«Entre menos burros, más olotes».
«Están primero los dientes que los parientes».
«Las cuentas claras y el chocolate espeso».
«Las penas con pan son buenas».
«Toma chocolate, paga lo que debes».
«Ni que fueran enchiladas».
«Mujer que guisa, se casa aprisa».
«Para todo mal, mezcal. Para todo bien, también».
«Platica, poblano, mientras yo te gano».
«Ya comí, ya bebí, ya no me hallo aquí».
«Ya comimos, ya nos fuimos».
«Ya llegué y vine a cenar».
«Pica y sabe, lástima que se acabe».
Fuente. Wikipedia.
sábado, 16 de febrero de 2013
PANTEÓN CIVIL DE DOLORES
Comprendido en un área de 240 hectáreas con unos 700,000 lotes individuales con tres o cuatro niveles, el panteón cuenta con los servicios de campos para inhumación y cremación de cadáveres, osario, servicio de carroza fúnebre y transporte de acompañamiento, además de ser el único panteón en el Distrito Federal autorizado para tener fosa común.
Este panteón tiene 23 lotes de uso exclusivo, entre estos los más conocidos son el de los Constituyentes de 1917, de las Águilas Caídas del Escuadrón 201, de los Artistas o de la ANDA, de los Tramoyistas; el lote de la comunidad Italiana, el lote de la comunidad Alemana, el lote del sindicato de Panaderos y el lote de los Maestros Jubilados del S.N.T.E.
Además en este panteón se encuentra desde 1872 La Rotonda de los Personajes Ilustres donde reposan los restos mortuorios de 104 personalidades mexicanas en diferentes campos.
Historia-
Comprendido muy fuera de los límites de la Ciudad de mediados del siglo XIX, el Cementerio fue fundado el 4 de diciembre de 1874 dentro de sus terrenos por Juan Manuel Benfield, su esposa fue Concepción Gayosso y Mugarrieta, una de las fundadoras de "Eusebio Gayosso y Compañía", empresa con más de 130 años en los servicios funerarios en México, con el afán de crear un panteón de administración particular en base a lasLeyes de Reforma, que quitaban a la iglesia el monopolio sobre el Registro Civil y el servicio de panteones y cementerios, en el año de 1872 es adquirido un lote por parte del gobierno federal para crear la Rotonda de los Hombres Ilustres por orden del presidente Sebastián Lerdo de Tejada. El 17 de mayo de 1880 Benfield Brecker y Cia. Lo vende al Ayuntamiento de la Ciudad de México por solicitud de este.
El nombre del Cementerio se debe a que se construyó sobre una superficie plana del terreno original que se llamaba la tabla de Dolores y así está asentado en la escritura 124 tirada ante el notario José del Villar y Maticorena. Este panteón permitió el cierre de varios cementerios ubicados en el centro de la ciudad, como el de San Fernando y el de Santa Paula localizado donde hoy se ubica la colonia Guerrero, en la delegación Cuauhtémoc. Siendo abierto al público el 24 de agosto de 1882, año en que fue prolongada una línea de tranvía con tracción animal, que permitía a los habitantes de la ciudad transportar en tranvías especiales a los cadáveres para su entierro.
En la actualidad se encuentra en proceso de remodelación ya que su antigüedad ha hecho que parte de su infraestructura sea obsoleta o peligrosa.
Leyendas-
Alrededor del panteón se han armado muchas historias, varias con tono mítico como el del "Angelito-Diablito" que se presenta a los visitantes saliendo de las tumbas más antiguas, la que gira alrededor de la estatua del "Soldado" ubicada en la tumba del presidente Venustiano Carranza y la del "Charro negro" que se presenta como un doliente ante los descuidados visitantes para luego revelarse como el diablo.
Otras basadas en hechos reales son las que giran alrededor de las pulquerías que se ubicaban en la colonia América frente a la entrada principal, donde antaño se encontraba una plaza de toros y un deposito de tranvías, por lo que para dotar de la tradicional botana a su concurrencia se dotaban de verduras y caracoles cosechados en la parte más interna del panteón entre las tumbas, por la década de 1970, esa zona aún estaba sin utilizar, otra era el uso de las “Chomas”, el casquete de cráneo que les quedaba a los cuerpos que habían pasado por una necropsia, la cual era limpiada y sellada para servir en ellas el pulque.
Otra son los mitos sobre desaparecidos políticos que eran enterrados en la fosa común, por lo que el descubrimiento en el 2000, por parte de unos estudiantes de una cueva en la barranca norte con cientos de huesos humanos causo alarma en la población, aunque luego se supo que esta es usada como osario por parte de la administración del panteón, cuando debe por ley sacarse los restos de cuerpos tras siete años de inhumación.
Fuente visitada. Wikipedia.
Este panteón tiene 23 lotes de uso exclusivo, entre estos los más conocidos son el de los Constituyentes de 1917, de las Águilas Caídas del Escuadrón 201, de los Artistas o de la ANDA, de los Tramoyistas; el lote de la comunidad Italiana, el lote de la comunidad Alemana, el lote del sindicato de Panaderos y el lote de los Maestros Jubilados del S.N.T.E.
Además en este panteón se encuentra desde 1872 La Rotonda de los Personajes Ilustres donde reposan los restos mortuorios de 104 personalidades mexicanas en diferentes campos.
Historia-
Comprendido muy fuera de los límites de la Ciudad de mediados del siglo XIX, el Cementerio fue fundado el 4 de diciembre de 1874 dentro de sus terrenos por Juan Manuel Benfield, su esposa fue Concepción Gayosso y Mugarrieta, una de las fundadoras de "Eusebio Gayosso y Compañía", empresa con más de 130 años en los servicios funerarios en México, con el afán de crear un panteón de administración particular en base a lasLeyes de Reforma, que quitaban a la iglesia el monopolio sobre el Registro Civil y el servicio de panteones y cementerios, en el año de 1872 es adquirido un lote por parte del gobierno federal para crear la Rotonda de los Hombres Ilustres por orden del presidente Sebastián Lerdo de Tejada. El 17 de mayo de 1880 Benfield Brecker y Cia. Lo vende al Ayuntamiento de la Ciudad de México por solicitud de este.
El nombre del Cementerio se debe a que se construyó sobre una superficie plana del terreno original que se llamaba la tabla de Dolores y así está asentado en la escritura 124 tirada ante el notario José del Villar y Maticorena. Este panteón permitió el cierre de varios cementerios ubicados en el centro de la ciudad, como el de San Fernando y el de Santa Paula localizado donde hoy se ubica la colonia Guerrero, en la delegación Cuauhtémoc. Siendo abierto al público el 24 de agosto de 1882, año en que fue prolongada una línea de tranvía con tracción animal, que permitía a los habitantes de la ciudad transportar en tranvías especiales a los cadáveres para su entierro.
En la actualidad se encuentra en proceso de remodelación ya que su antigüedad ha hecho que parte de su infraestructura sea obsoleta o peligrosa.
Leyendas-
Alrededor del panteón se han armado muchas historias, varias con tono mítico como el del "Angelito-Diablito" que se presenta a los visitantes saliendo de las tumbas más antiguas, la que gira alrededor de la estatua del "Soldado" ubicada en la tumba del presidente Venustiano Carranza y la del "Charro negro" que se presenta como un doliente ante los descuidados visitantes para luego revelarse como el diablo.
Otras basadas en hechos reales son las que giran alrededor de las pulquerías que se ubicaban en la colonia América frente a la entrada principal, donde antaño se encontraba una plaza de toros y un deposito de tranvías, por lo que para dotar de la tradicional botana a su concurrencia se dotaban de verduras y caracoles cosechados en la parte más interna del panteón entre las tumbas, por la década de 1970, esa zona aún estaba sin utilizar, otra era el uso de las “Chomas”, el casquete de cráneo que les quedaba a los cuerpos que habían pasado por una necropsia, la cual era limpiada y sellada para servir en ellas el pulque.
Otra son los mitos sobre desaparecidos políticos que eran enterrados en la fosa común, por lo que el descubrimiento en el 2000, por parte de unos estudiantes de una cueva en la barranca norte con cientos de huesos humanos causo alarma en la población, aunque luego se supo que esta es usada como osario por parte de la administración del panteón, cuando debe por ley sacarse los restos de cuerpos tras siete años de inhumación.
Fuente visitada. Wikipedia.
miércoles, 13 de febrero de 2013
AGUSTÍN LARA (1900-1970) EL FLACO DE ORO
Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino, conocido como Agustín Lara (1 de octubre de 1900, Tlacotalpan, México-6 de noviembre de 1970, México, D. F., México).
En 1906 su familia se trasladó a la Ciudad de México. Su padre, de nombre Joaquín, abandonó a su madre María Aguirre y Pino. Agustín vivió con una tía de nombre Refugio, lugar en donde conoció el armonio, tomó clases de música y a los 7 años ya demostraba una notable habilidad para tocar el piano. Estudió en el Liceo Fournier, pero tuvo que abandonar sus estudios para sustentar su hogar Desde los 12 años trabajó en clubes nocturnos, diciendo a su madre que realizaba turnos telegráficos nocturnos. Ingresó al Colegio Militar y en 1917 se unió al movimiento revolucionario, estuvo bajo las órdenes del general Samuel Fernández, fue herido en ambas piernas y regresó a la capital.
Compuso la canción Marucha, escrita en honor a uno de sus primeros amores. En 1927 ya estaba trabajando en cabarets. Ese año, una corista llamada Estrella lo atacó; como resultado, Agustín Lara quedó marcado con una cicatriz en su cara. Se trasladó temporalmente a Puebla hasta 1929, debido a los acontecimientos de la Guerra Cristera. En 1929 empezó a trabajar para el tenor Juan Arvizu, quien lo descubrió y dio a conocer sus composiciones.
La primera canción que registró a su nombre fue La prisionera, la cual compusó en 1926. En septiembre de 1930 inició su carrera de éxitos rotundos en la radio, mediante el programa llamado La hora íntima de Agustín Lara. Al tiempo actuaba y componía canciones para diversas películas.
Fue célebre por sus amores con diversas mujeres como Esther Rivas Elorriaga en 1917, Angelina Bruscheta Carral en 1928, Clarita Martínez en 1949, Yolanda Santacruz Gasca "YiYi" en 1953, Rocío Durán en 1964. Pero lo más relevante de su vida amorosa, fue el matrimonio con María Félix celebrado en 1945. Para ella compuso varias canciones como María bonita, Aquel amor y Noche de ronda, entre otras. Su casa de Las Lomas fue centro de tertulias para artistas y escritores que solían reunirse a menudo, y más en tiempos de María Félix. En el cine actuó en películas como Novillero (1936) y Coqueta perdida (1949).
Fue aficionado taurino. Conoció al torero español Manuel Benítez "El Cordobés" quien le brindó una faena, a Manolete y al torero mexicano Silverio Pérez a quien le compuso un pasodoble.
A partir de 1968 inicia una rápida decadencia que lo llevaría hasta el final de su vida, incluso tuvo un accidente que le causó la fractura de la pelvis, lo que agravó su salud dada su edad avanzada. Entró en coma el 3 de noviembre de 1970 por derrame cerebral, murió el 6 de noviembre de 1970 y por orden presidencial fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón de Dolores en la Ciudad de México. Sus composiciones han sido cantadas desde hace décadas por intérpretes de todo el mundo.
Fuente visitada. Wikipedia.
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