Mostrando entradas con la etiqueta PUEBLA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PUEBLA. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de mayo de 2014

LA BELLA PUEBLA


La ciudad de los volcanes, la de los moles y dulces, con las campanas de las iglesias alborotando siempre el aire, también mira con contento las pequeñas ceremonias culinarias que ocurren en sus mercados. Ahí está el mercado Melchor Ocampo en el barrio de El Carmen, regalando a sus visitantes desde los años cincuenta el ir y venir de colores afrutados.
Piñatas y flores ocupan la atmósfera, alguien come tlacoyos o chiles en nogada si la temporada lo permite, otros se detienen un momento frente al altar dedicado a la Virgen de El Carmen -y si es 16 de julio, el día en que se le celebra, el mercado y el distrito todo se vuelven una fiesta humeante de comida y pirotecnia-. El festejo diario, sin embargo, está en las cemitas, panes salados y crujientes que las manos indígenas aprendieron a elaborar durante la Colonia. Su destino muchas veces estaba en el mar, en los navíos que partían de Veracruz hacia Sevilla y que se encargaban de hacer desaparecer el cargamento de pan antes que éste conociera el puerto español.
Ahora es la gente que acude a El Carmen, la que hace fila frente a los mosaicos de talavera del puesto Las Poblanitas, la que contribuye a disminuir su existencia. Y es que las cemitas preparadas son un manjar poblano al que cuesta resistirse. Se rellenan de pollo, milanesa, salchicha, pata o jamón, lo que se prefiera. Llevan aguacate, cebolla, chipotle, rajas en vinagre, quesillo, unas gotas de aceite de olivo y hojitas de pápalo fresco. El resultado es una gran torre, más bien una cúpula hecha de sabores y combinaciones prodigiosas.



Fuente visitada. mexicodesconocido.com

viernes, 31 de mayo de 2013

SE DESPIERTA "DON GOYO" - (POPOCATÉPETL)


 Popocatépetl es un estratovolcán, y los estudios paleomagnéticos que se han hecho de él indican que tiene una edad aproximada de 730 000 años. Su altura es de 5500 msnm, es de forma cónica, tiene un diámetro de 25 km en su base y la cima es el corte elíptico de un cono y tiene una orientación noreste-suroeste. La distancia entre las paredes de su cráter varía entre los 660 y los 840 m.

El Popocatépetl ha estado desde siempre en actividad, a pesar de haber estado en reposo durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX. En 1991 se inició un incremento en su actividad y a partir de 1993 las fumarolas eran ya claramente visibles desde distancias de alrededor de 50 kilómetros.

Además, existe una gran cantidad de registros desde la antigüedad sobre los periodos de actividad del volcán, e incluso está registrada una erupción en 1927, que fue artificialmente provocada por la dinamitación del cráter para extraer azufre del mismo. La última erupción violenta del volcán se registró del 18 al 19 diciembre de 2000. El 25 de diciembre de 2005 se produjo en el cráter del volcán una nueva explosión, que provocó una columna de humo y cenizas de 3 kilómetros de altura y la expulsión de lava.

En vista de que la lava puede salir por cualquier fisura que se produzca en sus laderas y no sólo por su cráter, es difícil conocer por adelantado cuáles serían las zonas afectadas en caso de erupción. Lo más que se puede decir es que si la lava saliera del lado norte o noreste, o este y sureste, el estado de Puebla se vería afectado. Si saliera del lado sur se vería afectado el estado de México y posiblemente el estado de Morelos, y si saliera del lado oeste y suroeste se vería afectada la región en donde se encuentra la población de Amecameca. El área de la superficie afectada dependerá de la viscosidad de la lava. Como última posibilidad teórica, si se llenara el cráter con lava (hecho poco probable), ésta se desparramaría por el lado noreste, dirección en que se encuentra el borde más bajo del mismo.

Las zonas que serían afectadas por las cenizas y los gases del Popocatépetl dependerían de la dirección de los vientos, principalmente a la altura del cráter. A grandes rasgos, se puede decir que si las emisiones ocurrieran de noviembre a abril, el valle de Puebla sería el afectado. Si la erupción ocurriera de junio a septiembre, la región sur del estado de México y el estado de Morelos serían las regiones de mayor riesgo, aunque también podría sufrir daño el extremo sur del Distrito Federal (México)

El primer ascenso registrado a este volcán fue hecho mucho antes de la época del Imperio Mexica en 1289, por los Tecuanipas ; el segundo ascenso hecho por los españoles fue dirigido por Diego de Ordás en 1519, para conseguir azufre para su pólvora. El Popocatépetl ha sido uno de los volcanes más activos de México.


Fuente visitada. Wikipedia.

domingo, 24 de abril de 2011

RÍO DE SAN FRANCISCO-PUEBLA


El Río San Francisco nace en las faldas de la montaña Malintzi, siendo el río una división natural segmentó a la ciudad de Puebla en dos partes, la zona poniente y sur, conocida como progresista y con un posible desarrollo, y por otra parte la zona norte y oriente. En los primeros años de la ciudad, la división de clases la marcaba el Río de San Francisco, en un lado vivían los españoles, las indígenas casadas con españoles y aquellos que servían en estas casas. Estos grupos sociales eran los que vivían en la “ciudad”; el resto de la población indígena vivía en el otro lado del río dónde se produjo la creación de diferentes Barrios Para finales del siglo XIX en el lado oriente del río de San Francisco, se construyeron molinos, se realizaron obras y curtidurías, se fundaron las primeras industrias manufactureras en su mayoría textiles. Aprovechando los bellos paisajes, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX se consolidó la Colonia Industrial y el Tivoli del Estanque de los Pescaditos, que se convirtió en unos de los centros recreativos más importantes de la ciudad.

La instalación de la industria textil moderna siguiendo a Gamboa, Estrada y García,- se debe a dos importantes factores: el primero son aquellas fábricas que se edificaron a orillas de una corriente acuífera en la cual se movían las máquinas, y por otro lado todas aquellas fábricas cuya localización no obedeció a esa necesidad, sino a otros factores como la cercanía con el medio de transporte y el uso del suelo. Las primeras fueron de la era de la energía hidráulica y las segundas a era de la electricidad.

Las primeras fábricas textiles poblanas surgieron no sólo en los bordes de los ríos sino con frecuencia eran montadas en molinos de trigo. En 1543 Juan López de la Rosa hizo construir un molino al poniente de la ciudad en las riberas del río Atoyac. Este molino fue fundamental en el arranque de la industria textil poblana.
A inicios del siglo XIX llegó a la ciudad de Puebla el Sr. Esteban de Antuñano, hilado en un obraje y posteriormente en una fábrica “a vapor” llamada “La Educación de los Niños”.
Posteriormente estableció una gran fábrica, para ello adquirió el molino de Santo Domingo y la hacienda donde se ubicaba. En 1835 inició operaciones la fábrica que por nombre puso la “Constancia Mexicana”, nombre que sintetizó una cadena de grandes esfuerzos. En los años siguientes se erigieron otras fábricas como San Juan Bautista Amatlán, El Patriotismo y La Economía. Paralelamente otras hilanderías se fueron estableciendo a orillas de ríos de menos afluencia como el San Francisco, donde se erigieron las de La Teja, El Carmen, Real del Alto, La Concepción Cabecitas, La Guía, La Esperanza y San Juan Amandi.

Como Gamboa menciona, siendo la energía hidráulica la fuente principal, la Electricidad llegó a la industria por medio las plantas generadoras que a orillas de los ríos instaló la Compañía Anónima de Alumbrado de Puebla y la Compañía de Tranvías Luz y Fuerza Motriz de Puebla. La aparición de esta última fue un parteaguas, ya que marcó un cambio en la ubicación en las fábricas textiles debido a que dejaron de depender de la cercanía de una corriente de agua para su funcionamiento. Se sabe que después de 1903 se dieron casos de nuevas fábricas localizadas a orillas de un río tales como: La Violeta, San Juan Amandi y La Oriental; esto no se debió a necesidades de generar energía hidráulica. Podría tenerse la teoría que a consecuencias de ese cambio ocurrió un fenómeno de dispersión geográfica, pero no fue así, ya que los dueños de las fábricas eligieron un perímetro de la ciudad y dentro de él ciertos puntos para instalar las fábricas. Tal fue el caso del viejo corredor del río San Francisco y su anexo Estanque de los Pescaditos, donde ya para 1915 se formalizó la existencia de la llamada Colonia Industrial, formada por fábricas viejas y nuevas, que empleaban el agua más que como fuerza motriz, como forma de mejorar la producción por su naturaleza de aguas blandas. En esta Colonia Industrial se ubicaron cinco fábricas que tuvieron gran importancia en su tiempo y las cuales ayudaron al desarrollo económico e industrial en la Puebla a inicios del siglo XX.

ANTIGUA INDUSTRIA TEXTIL "PUEBLA"


En 1589 un hombre llamado William Lee, de Cambridge, inventó un telar manual de géneros de punto. Este "telar de medias" -como se le conoció- era tan perfecto que los actuales telares rectilíneos aún poseen los mismos mecanismos esenciales de la máquina de Lee. La transformación del telar a mano en telar accionado mecánicamente ocurrió en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando se fabricó el primer telar rectilíneo mecánico, el cual fue a su vez la base del telar circular mecánico. Además de estos telares para géneros de punto "de onda" o "de recogida", también se inventaron los telares para tejidos de punto "urdimbre", manuales y mecánicos. Otras máquinas que merecen mención son las tricotosas, tanto circulares como rectilíneas, que no sólo sirven para formar mallas o "tejido jersey", sino también para dar al tejido su fase de terminado .

En México, como en muchos rincones del mundo, la rama de los géneros de punto comenzó a desarrollarse a partir del tejido de hilos de algodón. Hasta donde sabemos, en el caso de la ciudad de Puebla el surgimiento de esta rama ocurrió por el año de 1880, cuando se fundó una fábrica de medias y calcetines cuyas máquinas eran movidas a mano, siendo propiedad de una señora llamada Luz Palacios. A esa fabriquita siguió una más grande pero también de acción manual, denominada La Escocesa, fundada en 1896 por otro pequeño industrial, Alberto Cázares.

En el primer quinquenio del siglo XX se abrieron en la Angelópolis otras fábricas de medias y calcetines: en 1901 La Guadalupana, de Andrés Vargas, y la de Arturo Thielheim y Compañía, que inicialmente carecía de denominación. En 1902 se abrió La Cruz, de Francisco Solís, y otra de Rafael Morales, también sin denominación. En 1905 se inauguraron La Estrella y La Turquía, la primera de Abraham Chebán, y ésta de A. Jacobo y Abdo Cassab . Aparecieron así, por vez primera en la ciudad de Puebla, los empresarios textiles de origen sirio-libanés, o "turcos" y "siriacos", como se les llamó más comúnmente en la época. Su peso en la rama de géneros de punto se volverá creciente a partir de la década de 1930
Cinco de las seis factorías que acabamos de señalar también movían sus máquinas de forma manual, de modo que se trataba de unidades productivas sumamente modestas. La excepción era la fábrica de Thielheim y Compañía, situada muy cerca del centro de la ciudad, a orillas del río de San Francisco cuyas aguas impulsaban el movimiento de sus máquinas, mediante un pequeño generador de 5 caballos de fuerza, en 1906 esta fábrica pertenecía a la Compañía Manufacturera de Puebla, donde Thielheim seguía participando. Para ese año tenía contratados 75 trabajadores -15 varones y 50 mujeres-, llegando a 600 mil su producción anual de piezas de medias y calcetines, con valor de 75 mil pesos. Su competidora más cercana era por entonces La Turquía, donde laboraban 60 obreras que fabricaron, en ese año, 144 mil piezas valoradas en 18 mil pesos. Cabe agregar que para 1910 aquella fábrica ya no pertenecía a la Compañía Manufacturera de Puebla, sino a León Rasst, un empresario judío que la bautizó como La Prusia .

Esta fábrica era la más importante en su tipo: en ella laboraban 200 mujeres y 20 varones que producían 300 mil pesos de productos, siendo su capital en giro de 600 mil pesos, y de 72 caballos de fuerza de la potencia eléctrica instalada para accionar sus máquinas .

En 1915 se abrió en la ciudad una nueva factoría de regular importancia (La Gloria), pero pronto fracasó. La industria de tejidos de punto tuvo más bien que aguardar la llegada de los años 20 para conocer un nuevo salto. De este modo, entre 1923 y 1929 se instalaron 8 nuevas fábricas: San Cosme, La Campana, La Aguja, La Libertad, La Joya, La Florida, Águila y la de la empresa Ortega y Abraham. Con excepción de la primera, que dejó de operar al poco tiempo, las siete restantes se sumaron a dos de las que persistían (La Estrella y La Corona).
Entre noviembre de 1926 y abril de 1927, las fábricas activas de esta rama en Puebla produjeron 85 mil docenas de medias y calcetines, y 7,832 docenas de camisetas y calzoncillos. Para su labor contaban con 450 telares circulares; no tenían todavía -según las estadísticas disponibles- ninguna máquina rectilínea ni tricotosa .

En 1932 las fábricas poblanas de géneros de punto ya llegaban a 24, aunque sólo 15 se hallaban entonces activas. De noviembre de 1931 a abril de 1932 elaboraron 364,907 docenas de medias y calcetines, y 508 kilogramos de otros géneros. El equipo de tejido se había ampliado, pues en conjunto tenían 974 máquinas, de las cuales 914 eran telares de tipo circular, 10 tricotosas y 50 de otros distintos sistemas .

A comienzos de 1938 estaban en actividad 29 fábricas, pero había bajado a 819 el número de sus máquinas tejedoras. Doce de estas fábricas producían tan sólo artículos de algodón, y el resto de algodón mezclado con otras fibras, como la artisela, la lana y la seda. Comparadas con muchas fábricas poblanas de la tradicional rama de hilados y tejidos de algodón, las de géneros de punto se caracterizaban por ser muy pequeñas, y en consecuencia de importancia secundaria dentro del conjunto de la industria textil, no obstante su número cada vez mayor.
Una excepción fue La Corona, ya que a diferencia de todas las demás y desde sus mismos orígenes, en sus propias instalaciones producía el hilo que tejía. En 1938 La Corona tenía 2,400 husos y 417 maquinillas de punto, éstas representaban poco más del 50% de todo el equipo de tejido de punto instalado en Puebla. La Corona no sólo era la fábrica más grande en su tipo en la ciudad, sino también la segunda en importancia en el país. Únicamente la superaba La Perfeccionada, fábrica establecida en los entornos de la ciudad de México, la cual contaba con 9,160 husos y 562 máquinas tejedoras en 1938.

Por falta de datos es difícil esbozar el curso de esta rama en Puebla a partir de la década de 1940. En términos generales puede sin embargo decirse que siguieron privando las fábricas de pequeña talla, y que también se registró un proceso de apertura de fábricas numéricamente superior al de las clausuras definitivas. Eso explica el avance cuantitativo de esta rama en la Angelópolis, que a fines de la década de 1980 estaba conformada por unos 65 establecimientos, en algunos de los cuales se fabricaban, además, otros productos textiles diferentes a los tejidos de punto. Considerando que en el Estado de Puebla había en 1989 alrededor de 384 fábricas textiles, se puede deducir que la producción poblana de tejidos de punto la realizaba el 17%, aproximadamente, de la planta total de la industria textil poblana .
(¿?)

martes, 29 de marzo de 2011

PUEBLA - BIBLIOTECA PALAFOXIANA


Biblioteca considerada la primera biblioteca pública del Continente Americano y la más importante de México y América ya que conserva su lugar de origen y cosas de la época colonial. Fundada por el obispo Juan de Palafox y Mendoza en 1646. Ubicada en el centro histórico de la Puebla de los Ángeles, esta biblioteca es orgullo del barroco y Monumento Histórico de México desde 1981. El obispo Palafox donó su librería personal, compuesta de cinco mil volúmenes ante el notario Nicolás de Valdivia el 5 de septiembre de 1646, para que fuera consultada por todos aquellos que quisieran estudiar, pues su principal condición fue que estuviera abierta al público y no sólo a eclesiásticos y seminaristas.

La creación de esta biblioteca fue aprobada por cédula real en diciembre de 1647 y reconfirmada por el papa Inocencio X en 1648. Durante más de 360 años, la Biblioteca Palafoxiana, ha estado asentada en el Antiguo Colegio de San Juan dentro del Seminario fundado por Palafox y Mendoza. Si bien la construcción de la bóveda, tal como se encuentra en nuestros días fue realizada en 1773, por el Obispo Francisco de Fabián y Fuero, quien mandó levantar los dos primeros pisos de la estantería, la cual es un fino trabajo de los ebanistas novohispanos que trabajaron de manera armoniosa las maderas de ayacahuite, polocote y cedro. De esta época data el delicado retablo donde se ubica la efigie de la Madonna de Trapani, óleo que se presume fue realizado tomando como modelo la escultura que Nino Pisano hiciera de la Virgen en el siglo XIV. Posteriormente, en el siglo XIX, se colocó un tercer nivel debido a que se había incrementado el número de volúmenes que se encontraban en la biblioteca, de hecho la biblioteca tiene 42,556libros.

El acervo donado por Palafox estaba constituido por obras de los más diversos temas, que reflejan su espíritu universalista, forjado gracias a sus estudios en diversas universidades como la de Huesca, Alcalá y Salamanca. Su temática es variada y en sus tres niveles de estantería yacen biblias, libros de historia sagrada, derecho canónico, teología escolástica y dogmática, oratoria sagrada, colecciones de concilios, ascética y mística, padres y doctores de la iglesia, liturgia, disciplina eclesiástica y de controversia, historia natural, humanidades, geografía, gramáticas y diccionarios, autores clásicos y poéticos, física, matemáticas, entre otras. Así entonces pueden encontrarse a autores como Séneca y Santa Teresa. El acervo es rico también por sus lenguas, ya que en él se encuentran alrededor de 14 lenguas, entre las que se encuentra el latín, griego, caldeo, árabe, hebreo, inglés, alemán, portugués, entre otros. Incluso también procuraba, ya estando en la Puebla de los Ángeles, hacerse enviar desde el Viejo Continente una serie de libros entre los que figuraban los de artes, vocabularios, de oficios y de canto que utilizaba para la instrucción de los indígenas. Tiempo después se incorporaron libros de los colegios jesuitas, como los del Espíritu Santo y el de San Javier, posterior a la expulsión de esta Orden en 1767. Francisco Fabian y Fuero comisionó al historiador Mariano Fernández de Echeverría y Veytia para hacer el inventario del fondo jesuita y depositarlo en la Palafoxiana. Hay que añadir que este mismo Obispo, donó su biblioteca personal, se logró reunir un acervo de más de 42, 000 libros, que forman el sustento de la Biblioteca Palafoxiana. Sin embargo el fondo es mayor, ya que se debe tomar en cuenta el extenso número de impresos sueltos y encuadernados que versan sobre los temas más heterogéneos. Entre los libros más importantes se encuentran 9 incunables, de los cuales el más antiguo es Los nueve libros de la Historia de Heródoto, el cual fue impreso en 1473, le sigue en antigüedad, La ciudad de Dios de San Agustín de 1475. La Crónica de Aragón de Fabricio de Vagad y la Crónica de Nuremberg de Hartmann Schedel la cual se distingue por tener varios de sus grabados iluminados a mano, lo que aumenta la belleza visual de esta obra. Los restantes son las Obras de Angelo Politani, el Tratado de las Fiebres de Francisco de Bobio, Summa Total de San Antonio de Florencia, Sermones de Jacobo Vorágine y Sermones de Temporada y de Santos de Peregrino. Sin embargo, los demás libros también son de una belleza y de un valor incomparables. Es preciso hacer mención que la Biblioteca Palafoxiana cuenta con obras como De humanis corporis fábrica de Andrés Vesalio, el Atlas de Gerardo Mercator, el Quijote de Cervantes Saavedra, la Monarquía Indiana de Juan de Torquemada y las Fábulas de Jean de la Fontaine.

Cada uno de los libros que se encuentran en los casilleros resguardados por la malla de alambre, conservan en sí mismos una historia, ya que independientemente del tema sobre el cual se traten, tienen dentro de sí rasgos que hacen mención de sus creadores o de sus propietarios. Así entonces se identifican a primera vista los exlibris de las casas impresoras, los diversos estilos de tipos, encuadernaciones, grabados, papel y marcas de agua. También se aprecian las marcas de fuego o los exlibris de la persona que los poseía, las anotaciones al margen, incluso si el interior está tachado por el censor. Es posible saber lo anterior, gracias a que la Biblioteca Palafoxiana fue objeto de un proceso de restauración y catalogación que se puso en marcha a raíz de los sismos de 1999 que provocaron que la biblioteca sufriera daños estructurales. Se emprendió un proyecto integral sin precedentes en la historia de la Biblioteca Palafoxiana, para lo cual se contó con el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Fundación Alfredo Harp Helú, Adabi de México, Fomento Cultural Banamex y el World Monuments Fund, logrando que se reabrieran las puertas de la centenaria biblioteca en abril de 2005.

Memoria del Mundo:

Gracias a la renovación de la biblioteca, se presentó ante la UNESCO la candidatura para inscribirla en el Registro de Memoria del Mundo por ser la primera biblioteca pública de América, por haber permanecido en el mismo lugar durante más de tres siglos y por la importancia de su acervo, lo que permitió que este organismo de la ONU, la incluyera dentro de este registro en junio de 2005. Por todas estas razones, la Biblioteca Palafoxiana es actualmente uno de los referentes obligados en la investigación del periodo novohispano y parte invaluable del patrimonio documental e histórico de Puebla y de México.
Wikipedia-

lunes, 13 de diciembre de 2010

PUEBLA - AÑO 1.900-1.937


-Se establecen los autobuses urbanos en 1.918, apareciendo los expendios de gasolina, lubricantes y talleres. Se asfaltan las calles y fueron retiradas las vías del ferrocarril urbanoEn el año de 1.922 se efectúa el primer vuelo Puebla-México.

-La carretera federal Puebla-México se inauguró en 1.926, y se instaló el Museo Regional de la Casa del Alfeñique.

- Como actos comemorativos del IV centenario de la Fundación de Puebla se construye el Mercado del Alto.

-En 1.930 se instalan faroles tipo "Hollywood"

-De 1.929 a 1.931 se abre el Museo de Guerra, en el Fuerte de Loreto

-En 1.930 las Fuentes del Paseo Bravo la Escuela Motolinía.

-En 1.931, el municipio tenía 132.5 kilómetros cuadrados y 124,013 habitantes.

FABRICAS TEXTILES PUEBLA 1.927

Entre noviembre de 1.926 y abril de 1.927, las fábricas activas de esta rama en Puebla produjeron 85 mil docenas de medias y calcetines, y 7.832 docenas de camisetas y calzoncillos.

para su labor contaban con 450 telares circulares; no tenían todavía- según las estadísticas disponibles- ninguna máquina rectilínea ni tricotosa.

En 1.932 las fábricas poblanas de géneros de punto ya llegaban a 24, aunque sólo 15 se hallaban entonces activas. De noviembre de 1.931 a abril de 1.932 elaboraron 364. 907 docenas de medias y calcetines,y 508 kilogramos de otros géneros. El equipo de tejido se había ampliado, pues en conjunto tenían 974 máquinas, de las cuales 914 eran telares de tipo circular, 10 tricotosas y 50 de otros distintos sistemas.

A comienzos de 1.938 estaban en actividad 29 fábricas, pero había bajado a 819 el número de máquinas tejedoras. Doce de estas fábricas producían tan sólo artículos de algodón, y el resto de algodón mezclado con otras fibras, como la artisela, la lana y la seda. Comparadas con muchas fábricas poblanas de la tradicional rama de hilados y tejidos de algodón, las de géneros de punto se caracterizaban por ser muy pequeñas, y en consecuencia de importancia secundaria dentro del conjunto de la industria textil, no obstante su número cada vez mayor. Una excepción fue "La Corona", ya que a diferencia de todas las demás y desde sus mismos orígenes, en sus propias instalaciones producía el hilo que tejía. En 1.938 "La corona" tenía 2.400 husos y 417 maquinillas de punto, éstas representaban poco más del 50% de todo el equipo de tejido de punto instalado en Puebla. "La Corona" no solo era la fábrica más grande de su tipo en la ciudad, sino también la segunda de importancia en el país.

martes, 16 de noviembre de 2010

"LA CONSTANCIA MEXICANA"


"La Constancia Mexicana"

Con el propósito expreso de construir una fábrica de hilados y tejidos de algodón, don Esteban compró la hacienda de Santo Domingo, ubicada en las riberas del Río Atoyac; ahí se localizaba un molino de trigo que con la edificación apropiada se transformó, en la primera fábrica textil en América Latina que utilizó la fuerza hidráulica para mover su maquinaria.

Don Esteban consumió su capital en la construcción del edificio y tuvo que pedir ayuda al Banco de Avío para comprar en el extranjero una maquinaria de 3840 husos. En 1833 la maquinaria se embarcó con destino a Puebla, llegando a esta ciudad un año más tarde. Con admirable heroicidad y esmero don Esteban inauguró su fábrica el 7 de enero de 1835, a la que bautizó con el nombre simbólico de "La Constancia Mexicana".

La factoría empezó a operar sólo con el departamento de hilatura y así, sin desaparecer aún la producción artesanal, se inició la industria mecanizada en el país. Dos años después, al intentar comprar más maquinaria, la empresa sufrió pérdidas por tres naufragios, pero a pesar de ello don Esteban consiguió que en 1839 su fábrica tuviera en operación 7 686 husos y en el área de tejido 90 "telares de poder"; mas tarde, en el año de 1843, esta cifra aumentó a 113; producían 600 piezas de manta semanalmente. Tanto el consumo como el costo de la fibra se incrementó considerablemente, lo que ocasionó el cierre temporal del establecimiento entre 1842 y 1843.

Por doce años don Esteban dirigió su empresa; después de su muerte, la fábrica estuvo administrada por sus herederos, fue entonces cuando las utilidades disminuyeron. Esta situación se agravó aún más con las deudas que había dejado su fundador, correspondientes al abastecimiento de algodón y préstamos en efectivo que le fueron proporcionados por su principal proveedor, Pedro Berges de Zúñiga, comerciante y agiotista francés radicado en Veracruz, quien se adjudicó en 1865 "La Constancia Mexicana", dándola posteriormente en arrendamiento a diversos empresarios y con diferentes periodos de locación. El último arrendatario fue Joaquín Haro y Ovando, empresario que con el fin de aumentar la producción de hilo y piezas de manta amplió el equipo productivo, invirtió en maquinaria nueva y usada, pero ésta la retiró en 1895, cuando los herederos de Pedro Berges vendieron la fábrica a Antonio Couttolenc, quien instaló telares modernos.

viernes, 24 de septiembre de 2010

LA CHINA POBLANA


La China Poblana es sinónima con esta ciudad, pero pocos poblanos conocen la historia verdadera de su vida. Catarina de San Juan (1609-1688), cuya nombre original era Mirrha, nació en Delhi, India, y fue raptada por piratas a la edad de nueve años. Los secuestradores la vendieron a un comerciante portugués en Manila. Más tarde él la envió a Don Miguel de Sosa, un poblano que le había encargado una esclava "chinita." Sosa y su esposa adoptaron a Mirrha en 1620, cuando ella tenía once años de edad, y la bautizaron con el nombre de Catarina. Cuando la pareja murió, ella se casó con Domingo Suárez, el sirviente chino de un párroco. Los poblanos del siglo diecisiete admiraron el comportamiento de Catarina, especialmente sus actos de caridad, y copiaron su traje pintoresco. Los poblanos del siglo veinte modificaron el traje para incorporar los colores e insignia de la bandera mexicana. El monumento a La China Poblana, una estatua enorme encima de una fuente decorada de azulejos, se encuentra en el sector norte de la ciudad, en el Bulevar Héroes 5 de Mayo y la Avenida Defensores de la República.

INDUMENTARIA DE LA CHINA

Según descripciones del siglo XIX, época en que fueron muy populares en varias ciudades del centro y sureste de México; el atuendo de la china estaba compuesto por las siguientes prendas:
-Una camisa blanca, con labores de deshilado y bordado de seda y chaquira con motivos geométricos y florales en colores vivos. La camisa era lo suficientemente escotada para dejar ver una parte de su cuello y de su pecho, lo cual no dejaba de escandalizar a las damas de buen tono de la sociedad decimonónica mexicana.
-Una falda llamada castor, que tomó su nombre de la tela con que era hecha. Según algunas opiniones, el castor era empleado por las patronas de las casas ricas para la confección de las enaguas de sus criadas indígenas. El castor era trabajado con lentejuelas y camarones que formaban dibujos geométricos y florales. Los grupos de danza folclórica han popularizado una versión que lleva bordado en lentejuelas, chaquiras y canutillos el Escudo Nacional de México.
-Unos porabajos blancos, con las puntas enchiladas, es decir, con el borde inferior orlado por un encaje de motivos zigzagueantes. Los porabajos de una china poblana asomaban bajo su castor, y debían servir como una especie de trampa de luz para que el cuerpo de la mujer ataviada de china no se adivinara a contraluz.
-Una banda que servía para sujetar el castor y los porabajos a la cintura de la mujer que lo portaba. La banda podía o no estar trabajada con labores de bordado, o bien, ser tejida en técnica de brocado.
-Un rebozo, que lo mismo podía ser de seda cuando más fino o de bolita, en el mayor de los casos. El rebozo es una prenda muy común en México, aun en la actualidad. Lo usan las mujeres para cubrirse del frío, pero también era empleado para cargar bebés o cualquier otra cosa cuyo tamaño y peso hicieran difícil llevarlo entre las manos. El rebozo de bolita, que era el más comúnmente empleado por las chinas, era tejido con hilos de color azul y blanco, y tuvo como cuna el poblado otomí de Santa María del Río (San Luis Potosí).
-En algunas ocasiones, la china solía llevar una mascada de seda que mal le cubría lo que el escote de la camisa dejaba asomar. De estas mascadas, José María Rivera escribió que ésas regularmente vienen a casa los domigos para volver los lunes o martes al empeño.
-Como calzado, Manuel Payno señalaba que a pesar de sus carencias financieras, una china no dejaba de usar zapatos de raso bordados con hilos de seda. Este tipo de calzado aparece en algunos textos mexicanos del siglo XIX como un indicador de que quien los portaba era una mujer alegre. Además, la china complementaba el atuendo con abalorios y joyas que adornaban sus orejas, el descubierto pecho, y las manos

viernes, 17 de septiembre de 2010

EL ESTADO DE PUEBLA


Puebla es uno de los 31 estados de México. Se ubica en la zona centro-oriental del país. Colinda al este con el estado de Veracruz; al poniente con el Estado de México, Hidalgo, Tlaxcala y Morelos y al sur con los estados de Oaxaca y Guerrero. Puebla no tiene salida al mar, y presenta un relieve sumamente accidentado. Su superficie es de 34 251, en la cual viven más de cinco millones de personas, que convierten a este estado en el quinto más poblado del país.
El territorio del estado ha sido de gran importancia en la historia de México. En él se han encontrado los restos más antiguos del cultivo de maíz; fue el escenario de ciudades prehispánicas tan importantes como Cantona y Cholula. Durante la época colonial, la ciudad de Puebla llegó a ser la segunda ciudad de la Nueva España, gracias a su ubicación estratégica entre la ciudad de México y el puerto de Veracruz. A finales del siglo XIX, el estado fue uno de los primeros en industrializarse, gracias a la introducción e telares mecánicos que favorecieron el desarrollo de las actividades textiles.
Geografía

El estado de Puebla es uno de los más pequeños de México, su superficie de poco más de 34 mil kilómetros cuadrados le colocan en la posición número 21 en el ranking nacional. Se localiza en la región central de México, al oriente de la capital de la república. Su territorio está lleno de contrastes, aunque las cañadas y las serranías son una constante en la mayor parte de él.
El corazón de Puebla es el valle de Puebla-Tlaxcala, donde se asienta la capital. Se localiza en el centro de la entidad, y como su nombre lo indica, es compartido con el estado de Tlaxcala, que se inserta como una cuña al centro de Puebla. El valle de Puebla-Tlaxcala, o Poblano-Tlaxcalteca es amplio, de clima templado y lluvias moderadas. Tiene una altitud media de 2160 metros sobre el nivel del mar (msnm). Pertenece a la provincia geológica del Eje Neovolcánico, caracterizado por la presencia de altas cumbres originadas entre los períodos terciario y cuaternario. Está delimitado por las cadenas de cerros que adelantan el carácter montañoso de la sierra Mixteca, en el sur del estado; al poniente, por la sierra Nevada; al este por la sierra Madre Oriental; y al norte el volcán La Malinche señala el límite entre las secciones poblana y tlaxcalteca del valle. éste se extiende por el poniente de esta montaña hacia el estado de Tlaxcala, donde es separado por pequeñas serranías de la región de los Llanos de Apan.
Como se ha dicho, el límite poniente del valle de Puebla es la sierra Nevada. Esta cadena, formada esencialmente por los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, alcanza alturas superiores a los 5 mil msnm. Las cumbres de estos volcanes ocupan el segundo y tercer puestos por su elevación a nivel nacional, y normalmente están cubiertas de nieve durante todo el año. El Popocatépetl es un volván activo al que se le ha calculado una edad de 23 mil años, y se ha convertido en uno de los más vigilados del mundo luego del aumento en su actividad volcánica.
Los volcanes de la sierra Nevada forman parte del Eje Neovolcánico, que atraviesa México de este a oeste, aproximadamente a la altura del paralelo 19°. La sierra Nevada, además de señalar el límite poniente del valle de Puebla, también constituye la frontera de Puebla con los estados de México y Morelos.
Al sureste de la Sierra Nevada, el relieve poblano se vuelve sumamente montañoso, aunque las alturas de esta región no llegan a rebasar los 2 mil metros. Entre las montañas del sur de Puebla existen numerosos valles de vocación agrícola, caracterizados por su relativa fertilidad y su clima templado. Entre ellos se encuentran el valle de Atlixco y el de Matamoros. Este último valle marca el inicio de la Mixteca Baja poblana, una zona montañosa de suelos pedregosos y clima caliente, marcada por la presencia del río Atoyac y sus afluentes. El punto más alto de la Mixteca poblana es el cerro Tecorral, localizado al suroeste de Izúcar de Matamoros. Su altitud es de 2060 msnm.
Dentro del territorio del estado, se encuentran las cumbres más altas del país, destacando los volcanes Citlaltépetl (Pico de Orizaba) en la parte oriental, compartido con el Estado de Veracruz, hacia el occidente limitando con el Estado de México y Morelos el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y en la parte central limitando con el Estado de Tlaxcala el volcán Malinztin. Sus principales formaciones montañosas son la Sierra Norte, la Sierra Nevada, la Sierra Quimixtlán y la Sierra Negra. El clima de Puebla suele ser templado y húmedo o cálido y lluvioso, dependiendo de la región

jueves, 16 de septiembre de 2010

LA CIUDAD DE PUEBLA


La Ciudad de Puebla se ubica a 120 km de la Ciudad de México, fue fundada en el siglo XVI, como un experimento social, por parte de los monjes franciscanos, asentados en al antiguo cauce del río San Francisco, en el centro de la región que ocuparon los señoríos indígenas, prehispánicos, y donde el mestizaje cultural se expresó en la arquitectura civil y religiosa, tanto en la parte ocupada por los españoles, así como la parte ocupada por los indígenas, ( barrios ) integraron un conjunto urbano, que constituye una parte importante del patrimonio cultural de México; fue declarada como zona de monumentos históricos el 16 de noviembre de 1977 y declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1987, cuenta con una extensión en su zona monumental de 6.99 kilómetros cuadrados, enlistándose en la declaratoria de monumentos 2619 edificios de valor dentro de su perímetro. En la parte oriente del centro histórico, se localizan el convento y templo de San Francisco y una serie de edificaciones ocupadas por antiguas fábricas textiles, que se ubicaron en el siglo XIX aprovechando la cercanía con el centro y los beneficios del agua del Río de San Francisco, actual Bulevar 5 de Mayo y las aguas del Arroyo de Xonaca.

La región de Puebla queda definida por las estribaciones de los volcanes Popocatepétl e
Iztacíhuatl al oeste, la Sierra Madre oriental al norte, la Mixteca al sur y el pico Orizaba
al este. Se despliega en el valle del Atoyac y de los numerosos afluentes que surgen de
La Malinche, que forman una llanura fértil y profundamente humanizada cuando
llegaron los españoles. Uno de estos afluentes es el río San Francisco, junto al que se
instalaron primero los frailes, en 1525, realizando el primer esfuerzo que facilita la
fundación en la otra ribera. La ciudad se va estructurando rápidamente, sobre todo desde
que se aplica las reglas derivadas de las ordenanzas de 1573.
El espacio urbano se configura de manera dual, sin embargo pronto queda definido el
espacio que hoy identificamos con el Centro Histórico.
Queda bordeada por barrios indígenas, como el Barrio Altos, junto al convento de San
Francisco, o ‘Analco’, que significa al otro lado del río. Al amparo de los conventos y
desde el trabajo en haciendas y casas se produce un lento aunque intenso mestizaje. El
poblamiento, el sistema de caminos y el sistema parcelario, que son los fundamentos
físicos de la humanización de un paisaje territorio
La ciudad de los ángeles es desde su origen un espacio urbano polinuclear y heterogéneo, que incorpora el río San Francisco –entubado en 1961–, espacio característico de las ciudades de fundación rodeadas por barrios indígenas. En Puebla hay una intensa presencia indígena en el entorno, que todavía caracteriza núcleos como Cholula: no deja de asombrarnos la pirámide de Chiconahui Quiahuitl, dios de la lluvia (parece que ya estaba oculta cuando llega Cortés), un cerro hecho a mano, el Tlachihualltepelt, de 450 metros de lado y sobre el que hoy se levanta el templo de la Virgen de los Remedios.
La periferia está ocupada por molinos, fuentes, haciendas, templos…un entorno de ejidos organizado con sentido, donde lo rural penetra en lo urbano. A lo largo de los siglos XVII y XVIII, la bonanza económica permite una arquitectura relevante. Sobre todo en el siglo XVIII, tras el impulso palafoxiano, donde florece el “barroco poblano”

La ciudad comienza a cambiar durante el Porfiriato, sobre todo a partir de la llegada del
ferrocarril, en 1869 el de México a Veracruz y en 1888 el Transoceánico, con un
trazado de conexión interno al servicio de las primeras fábricas y con un tranvía urbano.
ciudad moderna, que alcanza los 149.000 habitantes en 1940.