"INTENTO RECOPILAR LOS LUGARES DEL MÉXICO EN QUE VIVIERON LOS ABUELOS Y DONDE NACIERON TODOS SUS HIJOS. UN PEQUEÑO HOMENAJE, A AQUÉL GÜAJE QUE EMBARCO CON TAN SOLO CATORCE AÑOS"
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viernes, 18 de octubre de 2013
ALIMENTOS TÍPICOS CON MAÍZ
El maíz no sólo se convierte en tortillas, se transforma en una amplia gama de variantes regionales: desde los tamales en sus cientos de tipos diferentes, hasta los panuchos y salbutes; desde los atoles, pozoles y chilatoles, hasta las memelas, los huaraches y chalupas; desde las picadas, las corundas y gorditas, hasta los molotes, los sopes y dobladas; desde los uchepos, los tlacoyos y garnachas, hasta las enchiladas, los zacahuiles y tostadas; desde las hojarascas, los tecocos y pemoles, hasta los etabinguis, los padzitos y xocoatoles; desde los piltamales, los xajoles y papadzules, hasta las pellizcadas, los nacatamales y xocotamales; desde los pitaules, los nolochis y totomoches, hasta los chocoles, los tapataxtles y puxis; desde los nejos, el pinole y champurrados, hasta los peneques, los cuatoles y quesadillas; desde las paseadas, los timbales y martajadas, hasta las cazuelitas, los garapaches y barquitas; desde las canastillas, las memechas y boronitas, hasta los turuletes y los ¡ahogaperros!
En fin, este universo de productos del maíz va desde los totopos, las infladas, bocoles y chilaquiles hasta un vasto repertorio derivado del maíz que sería prolijo inventariar aquí. Eusebio Dávalos Hurtado citaba que existen en México no menos de 700 formas de consumir el maíz.
Casi todas las maneras de comer este cereal implican un proceso previo de precocido llamado nixtamalización. Su fundamento y procedimientos no han variado con los siglos. Quizás son milenios.
Independientemente de que el nixtamal vaya a ser molido con agua y manipulación artesanal para producir masa, o con modernos métodos de secado en grandes instalaciones fabriles para producir harina, de cualquier manera la nixtamalización es básicamente igual: consiste en remojar el maíz en agua caliente con cal de piedra viva o en polvo hidratada (100 partes de maíz por una de cal), sustancia que al unirse al agua produce una reacción química exotérmica (genera calor) que ablanda la cutícula u hollejo (piel delgada) que cubre al grano; esto propicia que se aglutinen las partículas de la gramínea y que la consistencia y textura de las tortillas sea la adecuada.
Para decirlo en términos de tortillero: ese producto circular debe tener "correa", es decir, flexibilidad suficiente para doblarse sin quebrarse.
Salvo contadas excepciones, nuestros antojitos se elaboran a partir del nixtamal. En algunos casos la masa se manipula cruda para dar lugar al antojito; en otros cobra su forma a partir de una tortilla gruesa o delgada, grande o chica. Después de los tacos y los tamales, las quesadillas pueden considerarse el antojito más frecuente.
Sus primas, las empanadas, están hechas de harina de trigo, en tanto que la quesadilla es de maíz y este nombre se aplica aunque su relleno no sea de queso, pues por extensión de la palabra se ha convertido ya en un genérico.
Los contenidos más usuales son el mencionado queso, el requesón, papa sola o con longaniza, sesos o pancita de res, en ambos casos con cebolla, chile serrano y epazote; picadillo, huitlacoche, rajas de chile poblano, chicharrón prensado, pollo deshebrado y flor de calabaza. Las quesadillas se cuecen fritas o en comal. Suele agregárseles alguna salsa.
Fuente visitada. mexicodesconocido.com
lunes, 11 de marzo de 2013
HISTORIA DE LA PANADERÍA MEXICANA
Dentro de la gastronomía mexicana, la panadería tiene un lugar muy importante. Es una industria que no sólo ha representado una gran fuente de trabajo, sino también es parte del desarrollo artesanal y empresarial de gran número de mexicanos. Fue instituida por los españoles, grandes consumidores de este producto preparado con trigo, quienes enseñaron a los indígenas a elaborarlo y cuyos resultados están a la vista en la rica variedad de formas y usos.
El pan de maíz como ofrenda-
Desde tiempos prehispánicos ya se elaboraban tortitas de maíz para usos ceremoniales en ofrendas, pero sobre todo eran prendas de petición de mano y objetos de homenaje. Parte de la cosecha de maíz era utilizado para preparar tortillas llamadas cocolli, que quiere decir pan torcido, y una especie de empanadillas de maíz sin cocer llamadas uilocpalli.
Durante las ceremonias, la gente se dirigía a sus terrenos con braseros en las manos y ofrendaban copal y comida a los dioses. Estas ofrendas eran en los primeros días del mes de mayo, cuando se recogía la cosecha, y se ofrendaban al dios Tláloc, junto con pequeños panes de harina de amaranto revuelta con miel. Conforme a las necesidades los indígenas desarrollaron instrumentos de molienda, como metates y morteros de piedra, que les sirvieron para transformar las semillas en harina. Inclusive, algunos cronistas mencionan el consumo de pan de mezquite entre los chichimecas.
El pan nuestro de cada día-
La primera noticia de venta de pan la encontramos en la ordenanza de Hernán Cortés, en 1525. Se exigía que todas las panaderías enviaran su producción a la plaza pública. Uno de los requisitos era que tuviera el peso debido y se vendiera al precio fijado por el cabildo, además de estar bien cocido y seco para que no se descompusiera.
Durante la época colonial, en las panaderías se elaboraban panes de sal, como el francés, el birote, el español y los pambazos; y de dulce, hechos de hojaldre, como campechanas, condes y banderillas estilo francés, y de ellas salían los repartidores con el pan acomodado en un gran cesto que cargaban sobre la cabeza para ofrecerlo por las calles. Más tarde comenzaron a aparecer algunos estanquillos donde expedían el pan, pero pasó mucho tiempo para que llegaran las grandes pastelerías del extranjero, como El Globo (1884) y El Molino (1930), ambas de tradición francesa. Otra de las variedades de pan era el de molde o caja, que ya se vendía en las panaderías, tanto de la Ciudad de México como en diferentes estados de la República, rebanado y envuelto en el mismo expendio. Se comenzó a elaborar durante la intervención estadounidense, en 1847.
Durante el siglo XVI, el pan común para la clase baja se hacía en piezas más pequeñas, mismas que se vendían por cuartillas, tlacos y pilones. Esto último surgió para cubrir la falta de moneda fraccionaria con que se efectuaban las compras menudas y siguieron vigentes hasta el siglo XVIII.
Durante el Porfiriato la panadería y pastelería francesa era la favorita, entre los parroquianos de las cafeterías de la Ciudad de México. Ya para los años veinte, en provincia aparecen vendedores con canastos cubiertos con servilletas y gritando: “¡Gorditas de cuajadaaa! ¡No compraraaan polvoroneees!” Tiempo después se iba diariamente a la panadería o al expendio a comprar el pan y se pedía por su nombre. Los de sal eran el bolillo, el cañón, la telera, el pambazo; los azucarados, ojos de pancha, poblanas, chalupas y trenzados. En la variedad de dulce estaban las orejas, magdalenas, conchas, caracoles, huesos, calamares y tortugas (que podían ser de manteca, canela, vainilla o chocolate).
Una distinción especial-
Hasta la fecha México es reconocido como el país número uno a nivel mundial en riqueza de formas y sabores. Entre éstas destacan: conchas, magdalenas, moños, cañones, chilindrinas, corbatas, panqués, cuernitos, orejas, cochinitos, almejas, besos, barritas, ladrillos, condes, cocol, gendarmes, borrachos, huesos, alamar, rosca de canela, amores, trenzas, banderillas, hojaldras, ojo de buey, volcanes, polvorones, teleras y bolillos.
Pan conventual-
Es importante mencionar que en el mundo conventual novohispano, la panadería tuvo un papel destacado, ya que fue base de la alimentación diaria, símbolo de caridad y consuelo para los necesitados, y también formó parte del sustento de las congregaciones religiosas. En algunos conventos del siglo XVI se encontraron restos de hornos, ya que ahí cocinaban su propio pan para agasajos y fiestas de las comunidades religiosas. En el Convento de San Jerónimo, Sor Juana Inés de la Cruz (s. XVII), realizó una trascripción de 37 recetas del libro de cocina del claustro, de las que la mitad eran de panes.
Los conventos de la Concepción y de Santa Catalina de Siena elaboraban empanadas; el de Nuestra Señora de Guadalupe y el de San Bernardo, bizcochos y tostadas. El de Santa Teresa la Nueva era especialista en marquesote de rosca. Santa Clara y Santa Mónica eran famosas por sus rosquillas de almendra y los crujientes polvorones. En Querétaro, las monjas franciscanas de Santa Rosa de Viterbo tuvieron la creatividad de elaborar las crujientes puchas, en forma de concha con sabor anís, decoradas de glasé de colores.
Pan de fiesta-
Uno de los panes más populares, a lo largo y ancho de la República, es el pan de pulque, que se elabora con una mezcla de harina de trigo, manteca vegetal, azúcar, huevos, levadura y por supuesto, el tradicional pulque, que como sabemos fue considerado bebida sagrada de los dioses aztecas. Este es un pan tan popular que no puede faltar en la mayoría de las festividades de los pueblos. Entre sus variadas formas encontramos al cartucho, llamado así por su forma triangular, y el redondo. El que tiene una costra de chocolate y copete amarillo es el bonete o picón.
Otro de los panes de fiesta es la tradicional rosca de reyes. Proveniente de una costumbre romana, en un principio era rellena de nata y se adornada con ate, pasas y nueces. Actualmente ha tenido sus variaciones y cada seis de enero se parte en los hogares mexicanos, y se come acompañada de una taza con chocolate caliente.
Dentro de este grupo también está el pan de muerto, elemento indispensable en las ofrendas del 2 de noviembre. Para esta importante fecha se elabora de diferentes formas según las regiones de México: en Chiapas se hacen turuletes, que son bizcochitos como los polvorones; en Puebla, los tlacotonales (pan redondo en forma de muñeco); en Tlaxcala, el pan totepo (redondo y pequeño), y el pan de ánimas en forma de lenguas, blanco y colorado. En Oaxaca se desborda la creatividad panadera para la celebración de muertos y se hacen en forma de caras, manos y pies de las ánimas. Éstos son llamados “regañadas”, de pasta hojaldrada, y se utilizan en la ofrenda del Valle de Oaxaca, espolvoreados de azúcar.
Fuente visitada. mexicodesconocido.com.
miércoles, 23 de enero de 2013
Sin duda su cocina es la más reputada de todo México, particularmente por el mole poblano y por los chiles en nogada, ambos con numerosas recetas que no cabría reproducir aquí. Son guisos nacidos en conventos de monjas: el mole durante la Colonia y el otro en honor al México independiente; por ello representa los colores de la bandera nacional: el verde del chile poblano, el blanco de la salsa de nuez y el rojo de los dientes de granada.
Típicos de Puebla son el caldo de habas con yerbabuena, el consome de Atlixco con quesillo, la sopa de garbanzo seco, el epataxtli en adobo, el ayamole de calabaza, el mole de olla, la tinga poblana, el mole verde de acuyo, las albóndigas enchipotladas, el cuete mechado, el pipián verde y el mole de cadera, este último de Tehuacán, donde constituye un ritual religioso la matanza de los chivos año con año. Las chalupas poblanas, uno de nuestros más famosos antojitos, son relativamente pequeñas, hechas con una tortilla muy delgada y sólo se aderezan con salsa verde de tomate o roja de jitomate con chipotle, unas hebras de carne de res y cebolla picada semifrita.
El secreto de estas chalupas es que deben freirse con abundante manteca de cerdo, sin que doren, para que se mantengan suaves; incluso se les agrega un poco de manteca derretida dentro de la propia chalupa. Hay que comerlas en los restoranes del Jardín de San Francisco.
En Huauchinango son toda una especialidad los taquitos miniatura: cada orden individual tiene alrededor de una docena en un solo plato; son dorados y bañados con salsa y crema. También hay otros antojitos de tamaño minúsculo. Acostumbran comer, además de los tamales del clásico mole poblano, tamales de ayocote, ese frijol muy grande morado o café; cuecen y muelen el frijol y le agregan hoja santa, moldean y envuelven los tamales en hoja de mazorca, sin masa de maíz.
También hacen tamales pulacles, de masa con calabacitas, frijol y ajonjolí. Suelen hacer tamales blancos de masa con manteca y sal, gruesos y aplanados a fin de sopear con ellos el mole.
En Huejotzingo hacen tamales de masa con queso fresco y epazote; también los componen de haba molida con venas de chile y una hoja de aguacate. Parecidos a los tamales de las pulquerías del Distrito Federal, en Cholula se hacen tamales sin masa de vísceras de pollo guisadas con hierbabuena y chiles serranos.
En la Sierra Norte hacen tamales de frijoles y tequelite, de guías de calabaza, de bola con carne de puerco y quintoniles, de epazote, de mora, de frijol y blanquillos, tamales rodados, tamales canastles y tamales miminques. Hay varias especies de tortas, como las chanclas y las cemitas de pata de res, con papaloquelite. Además, entre los antojitos cabría agregar a los tlayoyos de maíz y alberjón, los bocoles rellenos de chileajo y las tlatlapas de frijol amarillo y chipotle. Los dulces de Puebla no son menos famosos que sus guisados. Van desde los populares camotes con sabores de frutas, hasta jamoncillos de leche, borrachitos, arroz con leche, flanes, natillas, panochitas, torrejas y lágrimas de obispo, todo ello para combinarse con un buen rompope.
Fuente visitada. sic.conaculta.gob.mx
jueves, 10 de enero de 2013
GASTRONOMÍA; MAÍZ, Y MERCADOS
La gran diversidad de pueblos prehispánicos que existieron en lo que hoy es México tenía un común denominador: los dioses del maíz. Los principales eran Kawil (o Dios K) y Yun Caex entre los mayas, Pitao Cozobi entre los zapotecas, Homshuk entre los popolucas, Cohuy entre los mixtecos, Aquitze Catapeme entre los tarascos y Centéotl y Tonacatecuhtli en los pueblos mexicas. Estas últimas deidades aztecas eran representadas con manos de mazorcas, la primera, y con una diadema de maíz, la segunda. Además había dioses menores para cada color del grano sagrado. La alimentación que acostumbraban los habitantes del México prehispánico es un tema bastante bien documentado, particularmente para el caso de los aztecas, en el centro del país, y de los mayas, en la península de Yucatán.
El más destacado cronista de la Conquista, Bernal Díaz del Castillo, hace minuciosas descripciones del mercado de Tlatelolco y de los cotidianos banquetes que le servían al emperador Moctezuma II, lo cual permite asomarse a las mesas de muy diferentes clases sociales. Con relación al primer asunto, escribe en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España: Como no habíamos visto tal cosa, quedamos admirados de la multitud de gente y mercaderías [...] Pasemos a los que vendían frijoles y chía y otras legumbres y yerbas. Vamos a los que vendían gallinas, gallos de papada [guajolotes], conejos, liebres, venados y anadones, perrillos [para comer] y otras cosas y también los que vendían miel y melcochas y otras golosinas que hacían como muéganos. Pues pescaderas y otros que vendían unos panecillos de una como lama que cogen de aquella laguna, que se cuaja y tiene un sabor a manera de queso. Aquí se refiere al ahuautle o hueva de mosca acuática, que desova sobre el agua. Con respecto a Moctezuma, informa: Le tenían sus cocineros sobre treinta maneras de guisados, y teníanlos puestos en braseros de barro, porque no se enfriasen. Cotidianamente le guisaban gallinas, gallos de papada, faisanes, perdices de la tierra, codornices, patos mansos y bravos, venado, puerco de la tierra [jabalí], pajaritos de caña, y palomas y liebres y conejos, y muchas maneras de aves y cosas que se crían en esta tierra, que son tantas que no las acabaré de nombrar tan presto. Dos mujeres le traían tortillas. Traíanle frutas de todas cuantas había. Traían en unas como a manera de copas de oro fino, cierta bebida hecha del cacao; decían que era para tener acceso con mujeres.
Fray Bernardino de Sahagún, del siglo XVI, dice en su Historia general de las cosas de Nueva España: Hay perros bajuelos y redondillos, que son muy buenos de comer. Los topos son grandes, sabrosos y muy gordos. Hay tortugas y galápagos; son buenos de comer como las ranas. Ponen huevos y entiérranlos debajo de la arena; son más sabrosos que los de las gallinas. Agrega otros animales como las iguanas, el pescado blanco, los charales, algunas clases de hormigas, los ajolotes o peces prehistóricos, los acociles o camarones lacustres. Reporta que los indígenas comían miel de abeja y de cierto tipo de hormigas; había otros alimentos que en Europa no se conocían, como tejocotes, ciruelas de hueso grande, capulines, diversos zapotes, jícamas, variados camotes y otras raíces, diversidad de tunas y gran cantidad de yerbas, como los quelites y los quintoniles, amén de diferentes frutos que sí había en el Viejo Continente.
Del mismo siglo, fray Diego Durán ilustra en su Historia de las Indias de Nueva España acerca de alimentos que los aztecas recibían de otros pueblos, como impuesto: Tributaban maíz y frijoles, chía, huauhtli [o semilla de amaranto o alegría], chile de diferentes especies. Tributaban cantidad de pepitas de calabaza, traían venados y conejos, codornices. De ellos, frescos; de ellos, en barbacoa. Tributaban topos, comadrejas, ratones grandes que se crían en los montes, langostas [o chapulines] tostadas y hormigas de estas grandes que crían alas, y cigarras grandes, chicharras, y de todas las sabandijas que cría la tierra. También tributaban de todo cuanto cría la laguna, hasta lama y moscas que andan por encima de ella, hasta aradores de agua y gusanillos. En Tierra Caliente tributaban de todos cuantos géneros de fruta hay: piñas, plátanos, anonas [chirimoyas], mameyes y golosinas de guayaba, peruétanos, zapotes amarillos y negros y blancos, aguacates, batatas [papas] de dos y de tres géneros. Asimismo del siglo XVI, fray Diego de Landa, en su Relación de las cosas de Yucatán, explica que el mantenimiento principal [de los mayas] es el maíz, del cual hacen diversos manjares y bebidas, y aún bebido como lo beben, les sirve de comida y bebida. Hacen del maíz y cacao molido una manera de espuma muy sabrosa con que celebran sus fiestas, y sacan del cacao una grasa que parece mantequilla. Hacen guisados de legumbres y carne de venado y aves monteses y domésticas, que hay muchas, y de pescados, que hay muchos.
Fuente visitada. sic.conaculta.gob.mx
lunes, 5 de noviembre de 2012
LOS SABORES DE PÁTZCUARO
Pintura de Jesús Helguera
En Michoacán existen diversos guisos cuya base es este producto. Podemos comenzar mencionando a la tortilla, base para, entre otras cosas, las deliciosas Enchiladas Placeras, que son dobladitas de queso, cubiertas con salsa de jitomate, cebolla, papa y zanahoria cocida y, si se desea, acompañada de una pieza de pollo. Las Corundas, son triangulitos de masa comúnmente rellenos de queso, carne o rajas, también servidos con crema y sala. Los Uchepos son unos tamales hechos de elote tierno, los hay salados y dulces. Ambos se comen con crema agria y salsa.
Pero la comida patzcuarense no sólo se trata de masas y tamales. Por ejemplo, la sopa tarasca es una sopa de frijol con un toque de jitomate, condimentada con especies, chile pasilla y adornada con queso rallado, crema y totopos. Los charales son la botana “rápida”. Los venden en los embarcaderos y en tienditas de la esquina (además de restaurantes) recién salidos del comal freidor. Los puedes llevar en una bolsita, vaso o plato y los venden enchilados o simples. Eso sí, se acompañan de limón y salsa líquida. Hay que tomar en cuenta que los pequeños pescaditos vienen enteros, con todo y ojos, así que siempre habrá más de un no muy valiente que por sólo ese hecho no se atrevería a darles una buena mordida.
Valga decir que el pescado blanco, único en el mundo y criado en el Lago de Pátzcuaro, es uno de los platillos más famosos de la región, preparado en varios restaurantes de la ciudad, pero la especie está en peligro de extinción y puede ser que cuando quiera acercarse a probarlo, ya sea muy tarde. Para disfrutar de cualquiera de estos platillos, puede escoger entre comer en un elegante y refinado restaurante o sentarse en alguno de los puestos callejeros o del mercado de artesanías y antojitos. Claro que también se ofrece comida de la región como Carnitas, Morisqueta, tacos o bien, comida internacional. PARA TERMINAR LA COMIDA Qué mejor forma de terminar la comida que con una nieve de pasta o de cualquiera de los más de 30 sabores que se ofrecen en las típicas neverías ubicadas alrededor de la Plaza Vasco de Quiroga.
Y si preferimos un café para la sobre mesa, el mejor acompañante será una empanada. Precisamente en el Portal Hidalgo de la misma plaza hay dos puestos con estos panecillos rellenos. Los sabores que se ofrecen son: Picadillo, pollo, atún, coco, zarzamora, cajeta, leche, piña, guayaba, durazno y chabacano. Las dueñas de los puestos son hermanas, Rosa María Catalina y María Saucedo López. Las empanadas son conocidas como “Empanadas Cata” y el negocio familiar comenzó hace 25 años con un canasto que llevaban por la calle, ofreciendo las empanadas cocinadas en casa, de puerta en puerta. Así, se ha vuelto otra tradición gastronómica de Pátzcuaro que se puede disfrutar por sólo dos pesos la pieza. Como podrá ver, la comida de este lugar habla de su pasado y su presente, entremezclándose sin que usted lo note, pero brindándole una buena experiencia culinaria.
Fuente visitada. travelbymexico.com
domingo, 30 de septiembre de 2012
GASTRONOMÍA POBLANA
La gastronomía poblana, producto del mestizaje que devino con la Conquista de México por parte de los españoles, es una de las más representativas de la República Mexicana. Numerosos mitos están asociados a algunos de los platillos más conocidos de la gastronomía regional del estado, a la que se suele identificar en México con relación a dos platillos que se consideran platillos nacionales, el mole poblano,los chiles en nogada y el mole de caderas. Sobre el mole, la leyenda dice que fue creación de sor Andrea de la Asunción, del convento de Santa Rosa en la ciudad de Puebla. Esta monja habría creado el platillo en ocasión de la visita del obispo a su congregación. En la leyenda, el nombre del plato se asocia con una expresión de admiración de una compañera de Andrea de la Asunción al ver a ésta moliendo los ingredientes afanosamente; aunque se sabe que el origen de la palabra mole es de origen náhuatl y que la mezcla de chiles secos o frescos en la confección de salsas era una práctica común en las gastronomías mesoamericanas precolombinas. A esta base de chiles, uno de los ingredientes básicos de la gastronomía mesoamericana, se sumaron especias y los aceites llegados con los españoles, que dieron origen a los moles contemporáneos, cuya preparación de ninguna manera es exclusiva de Puebla, aunque el mole más conocido sea precisamente el poblano.
Otro de los platillos más tradicionales y endémicos del Estado de Puebla son sin duda, los Chiles en Nogada. Los ingredientes que se usan para la preparación de éste plato son variados; además de ser caracterìsticos de la región: consiste en rellenar un chile poblano con carne de res o de puerco previamente cocinado con pasas, almendras, manzana y pera panochera (nombre que se le da a un tipo de pera en la región);ya relleno se capea en huevo a punto de turrón y harina blanca, se baña en la Nogada; que es una salsa hecha con leche, nuez de castilla, brandy y queso de cabra, adornado con granitos de granada y hojas de perejil. La leyenda asocia la creación de este platillo con una monja del convento de Santa Mónica, también en la ciudad de Puebla. El plato habría sido confeccionado en honor de Agustín de Iturbide, en ese tiempo, emperador de México. Sin embargo, la nogada aparece en recetarios del siglo XVIII, por lo menos un siglo antes de la independencia de México, y el chile en nogada no aparecerá en estos recetarios hasta mediados del siglo XIX, treinta años después de la abolición del Primer Imperio Mexicano.
El Mole de Caderas es un platillo tradicional de carne de chivo de la región de Tehuacán, Puebla en México. Es considerado como uno de los platillos más importantes de la región, debido a la prolongada crianza y cuidados en la preparación del animal -del cual se aprovecha la totalidad de la carne- y de la celebración del Festival de la Matanza que acompaña y da inicio al sacrificio de animales de crianza para la preparación de los alimentos y para la posterior conservación y curado de la carne.
En la preparación del mole de caderas se emplea la carne y hueso de la cadera, condimentos a base de sal y chile, con un caldo de color rojo hervido con la carne de las caderas y ejotes silvestres. El sabor del platillo es característico de la carne de los chivos que son llevados durante un trayecto de un año pastando a través de las regiones del sur del estado de Puebla y del norte de Oaxaca, alimentando al ganado solo con la hierba de la región y grandes cantidades de sal evitando a toda costa que los animales beban agua y se mantengan hidratados solo por aquella que les proporcionan los vegetales consumidos. De la práctica de este tipo de crianza se obtiene carne de un sabor fuerte y característico con el cual se preparan los platillos tradicionales.
Más allá de estos dos platos ampliamente conocidos en México y a nivel mundial, la cocina poblana es muy variada y comparte con otras gastronomías mexicanas el mestizaje de elementos indígenas, españoles y asiáticos, producto de la historia del país. Sólo en la ciudad de Puebla es posible encontrarse con gran cantidad de platillos, desde antojitos como chalupas, cemitas, tortas, tamales de diversos estilos; hasta alta cocina internacional, dulces y bebidas tan particulares como la pasita (que es una bebida a base de Licor de uva pasa que se acompaña con un pedazo de queso y una pasa ensartados en un palillo, única de la Angelópolis). En toda Puebla, la base de la comida es el maíz, el frijol y el chile, y estos tres elementos se combinan para producir una gran cantidad de platillos, como las enfrijoladas, que se consumen en cualquier localidad poblana. Además de la capital, la cocina poblana se diversifica en cada una de sus regiones, donde incorpora características particulares dependiendo de los recursos e ingredientes disponibles.
Por ejemplo, está el mole de caderas de Tehuacán, que se prepara en honor del Festival de la Matanza, en que se sacrifican los chivos de los hatos familiares. En la Mixteca, el repertorio gastronómico incorpora insectos como los cuetlas y los jumiles; cactáceas como la biznaga y la pitaya; frutos tropicales como el zapote negro; y a base de huajes se prepara el huaxmole. En el centro del estado se pueden encontrar mixiotes, barbacoa y pulque; todos deudores del maguey; además, está la gran tradición de lácteos de Chipilo, donde los descendientes de los vénetos establecidos en la región continúan produciendo quesos al estilo de Italia.
Fuente visitada
Wikipedia.
lunes, 7 de mayo de 2012
UTENSILIOS DE LA COCINA MEXICANA
COMAL Disco de barro cocido de hasta 50 centímetros de diámetro, se coloca sobre el fuego o calor de las brasas sin tocarlas, se sostiene por piedras dispuestas como un sostén de tres patas. El comal se usa para cocer las tortillas.
FOGÓN Las piedras que forman el tlacuil o fogón sirven para calentar el agua de un baño o para otros usos. Se limpian y se echan en una vasija grande de barro con el agua que se ha de calentar.
VAPORERA O COMITALLI Olla de los tamales (vaporera) vasija de barro en cuyo interior se coloca una especie de rejilla, bajo la cual se echaba un poco de agua y sobre ella se ponían en tandas o capas los tamales ya envueltos en sus hojas de maíz o plátano silvestre para que se cocieran al vapor.
MOLCAJETE Es la segunda pieza en importancia de la cocina indígena. Es una especie de mortero con tres pies para sostenerse, hecho de piedra gris como la del metate, pero la superficie es más uniforme y fina. Sirve para moler los granos y para la molienda de productos blandos: jitomates, chile verde, cebollines, condimentos, hierbas. Se muele con la ayuda del tejolote o temolchin, hecho de la misma piedra porosa.
METATE Fue el principal utensilio de la cocina prehispánica, y se usa todavía en el campo. Es una pieza cuadrilonga, rectangular, de 30X40 centímetros plana y curvada en sus extremos, hecha de piedra porosa de color gris o negro, con desniveles que facilitan la molienda sobre ella. Con la ayuda de un rodillo irregular hecho de la misma piedra, que se llama metlapil o mano de metate, se muele el maíz cocido o nixtamal para hacer la masa de las tortillas y el atole. El metate se sostiene en el suelo mediante tres patas de la misma piedra, que le dan inclinación, para que la molendera, que se pone de rodillas ante él pueda trabajar. También se muelen chiles y otros granos que se emplean para cocinar. MOLINILLO Palo cilíndrico más grueso de un lado que del otro. Es de 30 centímetros de largo aproximadamente, y lleva en el extremo grueso una especie de pelota de madera estriada y una arandela. Se sostiene con las palmas de las manos y se le hace girar de un lado a otro para batir y espumar sobre todo el chocolate. Sirve para espesar también atoles y otras bebidas.
CUCHARAS Se usan varias clases de espátulas o cucharas de madera de diversas formas y tamaños que colocaban en una percha o repisa para guardarlas o escurrirlas. Se usa en algunas regiones y la llaman cucharero.
Fuente visitada. /popularte/
martes, 13 de marzo de 2012
LA CAJETA DE CELAYA

Por: Leonor Guill
La cajeta es una golosina que no discrimina edades, fronteras y mucho menos estilos culinarios. No sólo tiene un sabor que embruja a quien la prueba sino que además es el ingrediente principal en una gran cantidad de recetas de repostería de origen tanto mexicano como internacional. ¿Quién no ha probado las deliciosas crepas bañadas en cajeta y adornadas con nuez?
Poco me sorprendió descubrir que la cajeta se fabrica desde la época del virreinato, cuando los españoles que fundaron Celaya trajeron consigo la receta de la leche quemada. Celaya fue fundada en 1570 y fue nombrada “Muy Noble y Leal Ciudad de Celaya de la Purísima Concepción” en 1658, no sin antes sufrir una crisis de identidad por haber sido antes Zelaya y Selaya. Como si ya desde entonces se supiera el importantísimo lugar que ocuparía esta ciudad como productor de una de las reconocidas delicias mexicanas, en su escudo aparece la leyenda De Forti Dulcedo, que se traduce como “de los fuertes es la dulzura” o “la dulzura del fuerte”, ya que el origen de Celaya se remonta a un fuerte que construyeron los frailes franciscanos para resguardarse de las belicosas tribus nómadas de indios chichimecas.
Como ha sucedido en el resto del país, en donde se ha tomado la fruta o producto más característico de la región para crear un dulce típico, la abundancia de cabras fue el factor principal para que Celaya se transformara en el lugar de origen de la cajeta, ya que la leche de este animal es su principal ingrediente.
El nombre de este dulce proviene del cajete de madera que se ha utilizado desde tiempos inmemoriales para envasarla y que le da ese sabor tan especial. Una peculiaridad de estos cajetes, es que tienen cuatro divisiones para separar las diferentes variedades de cajeta que se producen.
Actualmente, la elaboración de este legendario dulce está a cargo de unas 40 empresas familiares que han conservado esta tradición, heredando sus conocimientos de una generación a otra. En estas empresas la cajeta aún se prepara en forma casera, utilizando grandes cazos de cobre en donde, sobre fuego directo, se pone a hervir la leche bronca de cabra. La cajeta se “rinde” con azúcar y carbonato que, además de oscurecerla, ayuda a controlar la acidez de la leche. Con grandes palas de madera, la mezcla se mueve una y otra vez hasta lograr el punto de espesor deseado, entonces se añade el saborizante y la cajeta está lista para ser depositada en los históricos cajetes o en frascos de vidrio.
Las variedades de cajeta de más abolengo son la natural, la envinada, la quemada y la de vainilla, aunque también es posible encontrar de nuez, de piñón, de fresa y otros originales sabores. En los establecimientos más tradicionales la cajeta quemada se logra dejando cocer la leche seis horas en lugar de tres y la variedad que se produce en mayor volumen, casi dos veces más que el resto, es la envinada. Los cuatro sabores tradicionales son los que generalmente se envasan en los cajetes con cuatro divisiones de los que hablamos, pero si van a Celaya encontrarán pequeños cajetes individuales de cada variedad.
Fuente visitada.
mexicodesconocido.com.
lunes, 6 de febrero de 2012
EL CHILE

La gastronomía mexicana ha ganado un lugar de honor en la lista de las mejores del mundo; junto a ella, siempre estará el chile, tzilli o ají. Sea solo, crudo, en salsa, con tortillas, en antojitos, tentempiés, o bien en una comida formal, la respetable señora del chilito rojo seguriá presente en la mesa mexicana.
El chile es una de las herencias prehispánicas más preciadas en México. Sus antiguos habitantes lo usaban para condimentar los alimentos y era una de las especias más cotizadas. Hasta servía como medida de pago de los tributos exigidos por los aztecas, quienes habían desarrollado una verdadera cultura del chile: practicaban rituales asociados con él y de hecho, en ocasiones especiales era necesario abstenerse de comerlo. Esta práctica persiste en algunos pueblos indígenas.
En Olinalá, Guerrero el día 4 de Octubre Fiesta de San Francisco, se hacen grandes estandartes llamados masúchiles que se decoran con flores de cempasuchil y chiles. En algunas comunidades se acostumbra elaborar collares de chiles que cuelgan alrededor del cuello de San Francisco para alcanzar el cumplimiento de un milagro.
Hay más de un centenar de especies o tipos de chile. Los cronistas cuentan que "los había de todas formas y colores, de vaina alargada, pequeños y grandes, rojizos, anaranjados, negros, verdes, frescos y secos. Hay regiones de la República en las que el 80 ó 90% del total de su superficie cultivable está sembrada con chile. Su cultivo se asocia al del maíz, frijol y calabaza. Contiene más vitamina C que el limón y la naranja.
USOS DEL CHILE
Antiguamente, además de que era un condimento-alimento indispensable, era una poderosa arma: arrojados al fuego, los chiles producen un humo enceguecedor, de efecto similar al de los gases lacrimógenos contemporáneos.
Actualmente, se emplea en la medicina popular como estimulante y estomáquica, para aminorar los efectos de la gripa, y se dice que machacado y untado estimula el crecimiento del cabello.
En la cocina es indispensable: se come fresco, verde, seco, deshidratado, ahumado, en conserva o en escabeche. Fundamentalmente, se siguen preparando como antaño: algunos se desvenan y se asan en el comal o directo en el fuego para quitarles el hollejo (pielecilla) cuando se preparan capeados (chile poblano). Para las salsas se asan sin desvenar ni deshollar y se muelen con los ingredientes de cada salsa específica.
CHILE DE MUCHOS MOLES
Hay muchas variedades de moles (mollis y chilmollis) que son salsas espesas preparadas con la combinación de múltiples ingredientes o especias, que les dan diferente sabor, color y textura.
Hay moles negro, amarillo o colorado, típicos en Oaxaca. El mole de olla es un caldo de carne con verdura y chile seco. El mole poblano es una salsa espesa de chocolate, especies y chiles que acompaña el pollo o guajolote. El tlemole que es un guisado de pollo o carne de res y chile seco o fresco, mezclado con especies, tomate verde y epazote; y si se le añaden semillas de calabaza, se hace el llamado pipián.
EL CHILE EN EL MUNDO
Seguramente la respetable señora del chilito rojo no se imaginó que cuando viajó a Europa, acompañando a Colón, sería el principio de una vida futura llena de gloria y popularidad internacional. En la época de la Colonia los españoles se acostumbraron rápidamente al chile y combinaron los alimentos traídos por ellos con salsas aderezadas y picantes. La India, Turquía, Szechuan, Italia y algunos países de África han hecho su cocina más sabrosa su con él.
PRINCIPALES VARIEDADES DE CHILE O AJÍ
Chile verde o serrano (para comer a mordidas)
Chilaca (en rajas con queso)
Chile ancho (si es rojizo)
Chile poblano (en rajas con crema o para rellenar, como el chile en nogada)
Chile mulato (si es café)
Chile de árbol
Chiles de agua
Chile cuaresmeño o jalapeño
Chipocle, o chipotle (tzilli-poctli, chile ahumado)
Chile de Chiapas (pico de paloma)
Chile cascabel, piquín, chiltepín, tempen chile o chile pulga.
Chile pasilla
Fuente visitada.
popularte/esp
lunes, 19 de septiembre de 2011
INGREDIENTES BÁSICOS EN LA COCINA MEXICANA

Es importante resaltar que la cocina mexicana tiene carácter propio y diferenciado de las otras cocinas del mundo. Parte de su valor esta en el número de ingredientes que utiliza, en su amplia gama de sabores, colores y texturas, en la presentación de los platillos y en las técnicas de cocina que le son propias. La Cocina de México se caracteriza por ser a veces muy condimentada y reúne tradiciones gastronómicas españolas e Indígenas. Si aquí se propusiera el rastreo de todas las influencias que recibió la cocina mexicana, esta introducción se convertiría en una lista de gastronomías nacionales. Basta con señalar que la cocina mexicana no es ajena a las de Asia, el Medio Oriente, el resto de América Latina e incluso, de las cocinas africanas.
No existe un concepto único de cocina mexicana, ya que, aunque se mantienen ciertos ingredientes y tendencias comunes entre la diversidad, se establecen diferencias de región en región, y cada estado mexicana posee sus propias recetas y tradiciones culinarias. Existen ciertas obras de la gastronomía local que se han extendido por regiones más extensas o incluso a nivel nacional. Este es el caso de platillos como la cochinita pibil (yucateca), el mole poblano, el pozole (identificado con Jalisco y Guerrero), el cabrito (coahuilense de origen y erróneamente atribuido a orígenes nuevoleoneses) y así por el estilo, con una lista inacabable.
Por todo lo anterior, siempre es mejor definir a la gastronomía mexicana en plural, como las gastronomías de México. De entre ellas, sobresalen algunas por su riqueza y difusión, pero la relación de las principales tradiciones gastronómicas del país depende de cada gusto. Este conjunto inmenso de cocinas regionales bien diferenciadas se caracterizan todas ellas por un componente indígena básico en sus ingredientes y formas de preparación de los alimentos. Con mucho jitomate y cebolla morada.
Pero la gastronomía mexicana no sólo está constituida por sus platillos tradicionales. En las últimas décadas ha florecido un movimiento que se ha dado en llamar Nueva cocina mexicana, que retoma las recetas, técnicas e ingredientes nacionales y las combina con los propios de la alta cocina internacional.
Algunos de los principales ingredientes que ocupa la cocina mexicana son cereales como el maíz, el trigo, el arroz y el fríjol por mencionar algunos.
Las verduras que alimentaron a los antiguos mexicanos fueron sobre todo los quelites , plantas aún inmaduras de diferentes familias botánicas (amarantaceas, quenopodaceas, cruciferas), son plantas tiernas que se "cocían en olla" o se comían crudas; entre estas están los quintoniles, los cenizos, los huauhzontles,verdolagas, una planta denominada mexixiquilitl que se parece al berro. Los romeritos son plantas también muy importantes que han sido empledas en diferentes guisados, sobre todo durante la cuaresma y la navidad. Eran y aún son muy utilizados los sabrosos nopales (sobre todo por diabéticos e hipertensos)que acompañan infinidad de platillos y bebidas.
Algunas verduras que dan sabor a la comida son el epazote, el tomate, jitomate, etc. Los elementos primordiales de la comida mexicana son el maíz, gran variedad de picantes como el chile, las carnes rojas, los frijoles, el jitomate, la cebolla, la calabaza y en parte el uso de plantas como el nopal.
Un ingrediente fundamental en la cocina mexicana desde la época prehispánica es el Chile. Hoy y a lo largo de la historia, el chile es relacionado con México, su gente y nuestra forma de comer, incluso en muchos países del mundo piensan que toda la comida mexicana tiene un sabor picante, aunque esto claro que es un error.
A través de la historia se ha relacionado el chile con México y como no, si prácticamente en cualquier parte de nuestro país se puede plantar un arbolito que te de cualquier clase de chile, incluso hay personas que hoy tienen macetas de chile en sus patios.
Desde tiempos muy antiguos los antiguos mexicanos se dedicaron a estudiar las propiedades y diferentes sabores del chile, lo cual nos dejó una riquísima base culinaria que hoy disfrutamos con todo tipo de mezclas, pues el chile puede mezclarse prácticamente con todo, carne, caldos, dulce, fruta.
Pero sin lugar a dudas el uso más común que le damos al chile son las salsas, las hay de diferentes sabores, también depende que de chile utilices será lo picante que este la salsa, ah pero eso sí si quieres una salsa sabrosa hazla en molcajete y notarás la diferencia.
Y si aún no te convencemos que el chile es una de las aportaciones de México a la cocina mundial, pon un poco de atención y ve como la comida con chile cada vez va ganado más espacios a nivel mundial.
Fuente visitada.
mexicolindoyquerido.com.
domingo, 4 de septiembre de 2011
POSTRES VERACRUZANOS
AREQUIPA DE ALMENDRAS
Ingredientes
4 1/2 litros de leche
1 1/2 kilo de azúcar
1/4 kilo de almendras
150 gramos de arroz
Preparación:
Disuelve el azúcar en la leche y ponla al fuego.
Muele el arroz y pásalo por un cedazo con un poco de leche; agrégalo a la leche.
Al momento de espesar añade la almendra molida y mueve continuamente para que no queden grumos. Cuando esté del espeso deseado, baja el fuego.
Ponlo en una fuente extendida a fin de facilitar su enfriamiento.
AREQUIPA DE PIÑA Y ALMENDRAS
Ingredientes
(6 – 8 porciones)
1 litro de leche
250 gramos de harina de arroz
1 1/2 taza de jugo de piña
azúcar, al gusto
250 gramos de almendras molidas
almendras tostadas y picadas para adornar
Preparación:
Mezcla la harina de arroz con la leche. Ponlo al fuego y agrégale el jugo de piña y si deseas un poco de azúcar. Revuelve continuamente, siempre a fuego mediano.
Cuando empieza a espesar añade las almendras molidas y sigue revolviendo hasta lograr una consistencia de crema bastante espesa.
Sírvela fría, en un platón, adornada con almendras tostadas y picadas.
Nota: Generalmente el jugo de piña es lo bastante dulce para hacer innecesario el agregado de azúcar.
BOCADILLOS DE COCO Y PILONCILLO
Ingredientes
1 coco
1/2 kilo de piloncillo del más blanco
Preparación:
Limpia perfectamente bien el coco y muélelo. Pon el piloncillo al fuego y cuando esté a punto de hebra agrégale el coco molido; bate continuamente.
Engrasa ligeramente una superficie plana y extiende la masa hasta que logres el grueso deseado. Corta los bocadillos en forma de cocolitos.
DULCE DE COCO
Ingredientes
1/2 kilo de azúcar
1 coco fresco, rallado.
1/2 kilo de leche evaporada
4 yemas
1/4 de taza de jerez dulce
canela en polvo, al gusto
Preparación:
Mezcla el azúcar en un cuarto de litro de agua y pon a hervir; agrega el coco rallado y déjalo cocer hasta que esté seco.
Al día siguiente, agrega la leche y deja en el fuego hasta que espese ligeramente. Añade, poco a poco, las yemas batidas con el jerez, menea constantemente. Deja hervir unos minutos más sin dejar de mover.
Vierte a una dulcera y espolvorea la canela.
PANQUÉ VERACRUZANO PARA EL DESAYUNO
Ingredientes
250 gramos de harina
250 gramos de azúcar
250 gramos de mantequilla
8 yemas
4 claras
50 gramos de almendra picada
Preparación:
Pon todos los ingredientes en un cazo o una cazuela honda y bátelos muy bien, para comprobar que la masa esté lista, haz una bolita con el preparado y ponla en un vaso con agua, y si flota en la superficie es señal de que está lista.
Engrasa y enharina un molde. Vierte la masa y hornea a 350° C.
Fuente visitada.
popularte/esp
miércoles, 31 de agosto de 2011
EL PAN EN MÉXICO
El Paaaan...! ¿Quién no ha escuchado este sabroso pregón por las calles de la ciudad y la provincia de México?... grito del alma del panadero, que nos evoca las formas, aromas y colores de una tradición milenaria.
Dentro de la gastronomía mexicana, la panadería tiene un lugar muy importante. Es una industria que no sólo ha representado una gran fuente de trabajo, sino también es parte del desarrollo artesanal y empresarial de gran número de mexicanos. Fue instituida por los españoles, grandes consumidores de este producto preparado con trigo, quienes enseñaron a los indígenas a elaborarlo y cuyos resultados están a la vista en la rica variedad de formas y usos.
El pan de maíz como ofrenda-
Desde tiempos prehispánicos ya se elaboraban tortitas de maíz para usos ceremoniales en ofrendas, pero sobre todo eran prendas de petición de mano y objetos de homenaje. Parte de la cosecha de maíz era utilizado para preparar tortillas llamadas cocolli, que quiere decir pan torcido, y una especie de empanadillas de maíz sin cocer llamadas uilocpalli.
Durante las ceremonias, la gente se dirigía a sus terrenos con braseros en las manos y ofrendaban copal y comida a los dioses. Estas ofrendas eran en los primeros días del mes de mayo, cuando se recogía la cosecha, y se ofrendaban al dios Tláloc, junto con pequeños panes de harina de amaranto revuelta con miel.
Conforme a las necesidades los indígenas desarrollaron instrumentos de molienda, como metates y morteros de piedra, que les sirvieron para transformar las semillas en harina. Inclusive, algunos cronistas mencionan el consumo de pan de mezquite entre los chichimecas.
El pan nuestro de cada día-
La primera noticia de venta de pan la encontramos en la ordenanza de Hernán Cortés, en 1525. Se exigía que todas las panaderías enviaran su producción a la plaza pública. Uno de los requisitos era que tuviera el peso debido y se vendiera al precio fijado por el cabildo, además de estar bien cocido y seco para que no se descompusiera.
Durante la época colonial, en las panaderías se elaboraban panes de sal, como el francés, el birote, el español y los pambazos; y de dulce, hechos de hojaldre, como campechanas, condes y banderillas estilo francés, y de ellas salían los repartidores con el pan acomodado en un gran cesto que cargaban sobre la cabeza para ofrecerlo por las calles. Más tarde comenzaron a aparecer algunos estanquillos donde expedían el pan, pero pasó mucho tiempo para que llegaran las grandes pastelerías del extranjero, como El Globo (1884) y El Molino (1930), ambas de tradición francesa. Otra de las variedades de pan era el de molde o caja, que ya se vendía en las panaderías, tanto de la Ciudad de México como en diferentes estados de la República, rebanado y envuelto en el mismo expendio. Se comenzó a elaborar durante la intervención estadounidense, en 1847.
Durante el siglo XVI, el pan común para la clase baja se hacía en piezas más pequeñas, mismas que se vendían por cuartillas, tlacos y pilones. Esto último surgió para cubrir la falta de moneda fraccionaria con que se efectuaban las compras menudas y siguieron vigentes hasta el siglo XVIII.
Durante el Porfiriato la panadería y pastelería francesa era la favorita, entre los parroquianos de las cafeterías de la Ciudad de México. Ya para los años veinte, en provincia aparecen vendedores con canastos cubiertos con servilletas y gritando: “¡Gorditas de cuajadaaa! ¡No compraraaan polvoroneees!”
Tiempo después se iba diariamente a la panadería o al expendio a comprar el pan y se pedía por su nombre. Los de sal eran el bolillo, el cañón, la telera, el pambazo; los azucarados, ojos de pancha, poblanas, chalupas y trenzados. En la variedad de dulce estaban las orejas, magdalenas, conchas, caracoles, huesos, calamares y tortugas (que podían ser de manteca, canela, vainilla o chocolate).
Una distinción especial-
Hasta la fecha México es reconocido como el país número uno a nivel mundial en riqueza de formas y sabores. Entre éstas destacan: conchas, magdalenas, moños, cañones, chilindrinas, corbatas, panqués, cuernitos, orejas, cochinitos, almejas, besos, barritas, ladrillos, condes, cocol, gendarmes, borrachos, huesos, alamar, rosca de canela, amores, trenzas, banderillas, hojaldras, ojo de buey, volcanes, polvorones, teleras y bolillos.
Pan de fiesta-
Uno de los panes más populares, a lo largo y ancho de la República, es el pan de pulque, que se elabora con una mezcla de harina de trigo, manteca vegetal, azúcar, huevos, levadura y por supuesto, el tradicional pulque, que como sabemos fue considerado bebida sagrada de los dioses aztecas. Este es un pan tan popular que no puede faltar en la mayoría de las festividades de los pueblos. Entre sus variadas formas encontramos al cartucho, llamado así por su forma triangular, y el redondo. El que tiene una costra de chocolate y copete amarillo es el bonete o picón.
Otro de los panes de fiesta es la tradicional rosca de reyes. Proveniente de una costumbre romana, en un principio era rellena de nata y se adornada con ate, pasas y nueces. Actualmente ha tenido sus variaciones y cada seis de enero se parte en los hogares mexicanos, y se come acompañada de una taza con chocolate caliente.
Dentro de este grupo también está el pan de muerto, elemento indispensable en las ofrendas del 2 de noviembre. Para esta importante fecha se elabora de diferentes formas según las regiones de México: en Chiapas se hacen turuletes, que son bizcochitos como los polvorones; en Puebla, los tlacotonales (pan redondo en forma de muñeco); en Tlaxcala, el pan totepo (redondo y pequeño), y el pan de ánimas en forma de lenguas, blanco y colorado. En Oaxaca se desborda la creatividad panadera para la celebración de muertos y se hacen en forma de caras, manos y pies de las ánimas. Éstos son llamados “regañadas”, de pasta hojaldrada, y se utilizan en la ofrenda del Valle de Oaxaca, espolvoreados de azúcar.
Fuente visitada.
mexicodesconocido.com.mx
miércoles, 13 de julio de 2011
EL MAÍZ EN MÉXICO

Hoy, el maíz sigue siendo el ingrediente principal de la dieta de más de noventa millones de mexicanos y de él se consume casi todo: el Xilote o elote (maíz fresco, recién cortado), los cabellitos del elote, para preparar té, los gusanos eloteros (que se encuentra en su mayoría en el maíz cacahuazintle) se tuestan en el comal y se comen en tacos, de las cañas tiernas sale la miel de maíz; el cuitlacochin o cuitlacoche (excrecencia que duerme) es un hongo que se come guisado y por último, el grano de maíz seco que es la base para preparar tortillas, tamales, atoles, pinole y hasta bebidas.
EL NIXTAMAL
El maíz se remoja en agua caliente con cal viva. La cal ayuda para que el maíz suelte la capita delgada que lo cubre y ablanda el grano para poder preparar después las tortillas. El nixtamal no debe hervir, la medida correcta consiste en que la cáscara se levante fácilmente. Es importante que el maíz no quede cocido, pero tampoco puede quedar muy duro y la cáscara se debe soltar toda.
Una vez cocido, el maíz se saca del nijayote (agua con cal que se volvió amarilla y espesa después de cocer el maíz) y se lava hasta que se le caigan todos los pellejitos, que se pueden usar para alimentar cerdos. El nijayote se tira o se mezcla con tierra y se usa para la construcción.
TORTILLAS O TLAXCALLI
Las tortillas no pueden faltar, y casi todos los mexicanos, cuando comen sin tortillas, sienten como si no hubieran comido. Pero además de las tortillas del taco nuestro de cada día, hay tortillas especiales para los días de fiesta. Las indígenas otomíes de Tolimán, Querétaro; decoran las tortillas para las fiestas religiosas del pueblo. En Zacoalco, Jalisco; las tortillas de boda son muy especiales: se ponen a cocer de dos en dos, unidas por la orilla, símbolo de la unión y se decoran con corazones y letreros. También la puerta de la casa de la novia se adorna con un arco hecho de tortillas. Así mismo en el pueblo de Comonfort, Guanajuato, se utilizan para las bodas, tortillas impresas con anilinas de colores en diversas formas, por medio de planchas de madera; se ensartan con cordeles y se cuelgan alternadas con papel picado como símbolo de la suficiencia de alimentos.
Otro antojito delicioso es la quesadilla. Consiste en una tortilla doblada, rellena de queso solo o algún otro ingrediente como papa, hongos, pollo, requesón, longaniza, sesos, chicharrón prensado o flor de calabaza. La quesadilla se prepara frita o asada sobre el comal. Otra delicia son los tacos de huitlacoche con rajas. Las tortillas secas y fritas se usan para preparar tostadas o sopa de tortilla. La masa, cuando no es para hacer tortillas, sirve para elaborar antojitos: atoles de masa, garnachas, tlacoyos o sopes. La masa de maíz azul es especialmente apreciada.
popularte/esp
viernes, 8 de julio de 2011
GASTRONOMÍA MEXICANA

En México, se le llama carnitas a las diferentes porciones del cerdo incluyendo carne que son fritas en manteca de cerdo. Este platillo es originario de La Piedad Cavadas, Michoacán. Para su preparación se emplean enormes ollas de cobre, las cuales se construyen en el mismo estado, en una población llamada Santa Clara del Cobre. En muchas taquerías, incluyendo algunas de la ciudad de México, el empleo de cazos de acero inoxidable es una alternativa aceptada.
La manera tradicional para prepararlas es sazonando la carne y vísceras de cerdo con sal y tequesquite (sal nitro), aunque dependiendo de la persona que las prepare la receta puede variar. Por ejemplo, se puede sazonar con hierbas y especias como pimienta negra, ajo, caldo de pollo en polvo, etc., además de salarlas moderadamente. Una vez que las porciones del cerdo han sido fritas, se le añade a la cacerola, junto con la fritura, una solución que puede incluir refresco de cola, jugo de naranja, Cerveza y agua, y se remueve para evitar la formación de adherencias. Esta última adición sirve para darle el característico tono dorado al platillo.
Las carnitas pueden hallarse con facilidad en los mercados o en las carnicerías de todo el país. Existen también vendedores de comida rápida y fondas especializados en la venta de tacos y tortas de carnitas.
El estado de Querétaro al colindar con Michoacán se extendió rápidamente el consumo y la preparación de este alimento a tal grado que en el Municipio de Querétaro, concretamente en la delegación de Santa Rosa Jáuregui la calle principal de esta cabecera delegacional está completamente llena de puestos de carnitas, la fama de este pueblo es muy conocida en México, por causa de un ex delegado se suprimió la feria de las carnitas, pero esta era una celebración donde se degustaba este platillo. Actualmente a mediados del mes de Marzo en dicha Delegación se lleva a cabo las Fiestas de Aniversario donde al final de éstas se realiza una degustación de las mismas abierta al público en general.
martes, 28 de junio de 2011
domingo, 5 de junio de 2011
EL CAMOTE; EL NOPAL; LA VAINILLA

EL CAMOTE
El boniato, batata, camote (del náhuatl camohtli), chaco o papa dulce (Ipomoea batatas ) es una planta de la familia Convolvulaceae, cultivada por su raíz tuberosa comestible.
Originaria de los trópicos de América Central, Suramérica, ha sido domesticada y cultivada desde hace 8 000 años en el departamento de Ayacucho (Perú), habiéndose hallado representaciones de camote en numerosos ceramios precolombinos y restos de las raíces tuberosas en algunas tumbas, llegó a Europa en el siglo XVI y se ha difundido ampliamente en todo el mundo.
En México el camote es consumido generalmente como confitura (fruta cristalizada) o como postre (compota), y ocasionalmente, como alimento para los bebés debido a su facilidad de digestión.
Esta raíz tuberosa forma parte de la cocina típica de todos los países que lo cultivan desde épocas prehispánicas. Ya los Mochica hacia el año 200 d. C. representaban al camote en la cerámica
EL NOPAL
El nopal, es uno de los símbolos nacionales de México, se le encuentra plasmado en el escudo nacional sosteniendo al águila real que devora la serpiente enraizada en una pequeña isla de piedra sobre el agua, (en México hay 8 especies endémicas del país. Esta planta es parte de la mitología azteca considerada planta de la vida ya que aparentemente nunca muere, puesto que al secarse puede dar vida a una nueva planta.
Los cladodios jóvenes de este cactus son usados en la cocina mexicana para preparar el plato llamado nopalitos. Los frutos, conocidos como tunas en Argentina, Uruguay y México e higos chumbos en España, son dulces, comestibles y muy apreciados. Existe también unas plantas (Opuntia joconostle) que producen tunas llamadas comúnmente xoconostle (pronunciado "shoconostle" o "joconostle"), que significa tuna agria o ácida. La particularidad de estos frutos es que la cáscara es muy gruesa, comparada con otras especies de tunas (hasta 2 cm); siendo esta cáscara la parte comestible y con ese sabor particular. Estos frutos se utilizan principalmente en la cocina para la preparación de ciertas salsas, dulces, como condimento, aperitivo y también como planta medicinal (infusión para la tos, migraña y dolor de cabeza). Además se ha comprobado a nivel médico su eficacia en la reducción de glucosa en sangre, por lo que es una alternativa en el tratamiento de la diabetes.
LA VAINILLA
La historia de la vainilla está asociada a la del chocolate. Su origen es mexicano. Los aztecas, y antes los mayas, enriquecían con vainilla una bebida espesa hecha a base de cacao. Esta bebida estaba destinada a los nobles y a los guerreros, y era conocida con el nombre de xocoatl. Sin embargo, ni el cacao ni la vainilla los cultivaban ellos mismos debido a que el clima no era el adecuado. Estos pequeños lujos se conseguían a través del comercio con regiones vecinas. Además, sus conocimientos botánicos sobre la planta que producía la vanilla eran limitados, porque la designaron como ixtlilxochitl, que significa « flor negra».
Son los totonacas, que ocupaban las regiones costeras del golfo de México alrededor de las actuales ciudades de Veracruz y Papantla, quienes producían la vainilla y se la facilitaban al imperio azteca. Su capacidad productora y exportadora continuó hasta mediados del siglo XIX, momento en el que los cultivadores franceses en México aprendieron la forma de inseminar artificialmente las flores, a partir de los conocimientos del pueblo totonaca.
Según la leyenda totonaca, la planta de la vainilla nació de la sangre de la princesa Tzacopontziza («Estrella de la Mañana») en el lugar donde ella y el príncipe Zkatan-Oxga («Venado Joven»), que la había secuestrado por amor, fueron capturados y decapitados por los sacerdotes de Tonoacayohua, diosa de las cosechas. El príncipe se reencarnó en un vigoroso arbusto y la princesa se convirtió en una delicada liana de orquídea que abrazaba dulcemente a su amante. Desde entonces, y aún hoy también, los totonacas llaman a la vainilla caxixanath, que significa «flor cazada», sumixanat, o de manera más breve, xanat.
Algunos expertos consideran la vainilla totonaca como la de mejor calidad en todo el mundo, especialmente la de Papantla. Y a menudo se comercializa en tiendas de alimentación especializadas con la etiqueta "Vainilla mexicana", aunque México también produce vainilla de calidad inferior que suele compartir esta denominación.
Wikipedia.
lunes, 16 de mayo de 2011
HISTORIA DE LA COCINA MEXICANA

Durante la época prehispánica, los pueblos indígenas que habitaron el territorio tuvieron una dieta basada principalmente en vegetales. De ellos hay que señalar que hay una especie de dualidad que fue común a muchos de ellos desde por lo menos el año 3000 aec, se trata del maíz y el chile. Las grandes culturas mesoamericanas, y en menor medida, las oasisamericanas fueron alimentadas materialmente con estos dos frutos de la tierra. Al chile y maíz se asociaban otras especies de no menor importancia, algunas de las cuales han trascendido su nativo nicho ecológico para convertirse en insumos de las más variadas cocinas. Cabe mencionar al jitomate, el cacao, el aguacate, la calabaza, el nopal, la vainilla, divinizados todos ellos en la figura de Chicomecóatl, nombre náhuatl de la diosa mesoamericana de los alimentos.
Para complementar su alimentación, los antiguos pobladores de México acudieron a dos estrategias, por un lado, la crianza (en Mesoamérica) de guajolotes (pavos) y xoloitzcuintles (perros); o bien, la caza de todo tipo de animales, y esto vale para todos los pueblos de América Septentrional. Por ello, en aquellos tiempos cabe buscar los orígenes de ciertos hábitos alimenticios que perduran en la actualidad.
Tal es el caso del consumo de insectos y sus larvas (chinicuiles, chapulines, escamoles, jumiles...); reptiles (iguanas, serpientes...); batracios (ranas, axolotes...); peces (boquerones, charales, pescado blanco...); mamíferos (ardillas, tejones, venados...) y aves (chichicuilotas, patos, codornices y otras).
La cocina prehispánica disponía de pocas técnicas de elaboración. Sin embargo, una técnica muy importante es la nixtamalización del maíz, que aglutina los carbohidratos del almidón de maíz, lo que permite convertirlo en masa. Esta técnica era desconocida en todo el mundo, salvo en México y en algunos países de América Central. Otra técnica era la cocción a vapor —empleada, por ejemplo, en la confección del tamal—, o el horno de tierra, cuya fuente de calor se da por piedras calentadas durante horas a la leña —con la que se preparan, por ejemplo, la barbacoa y el zacahuil. Muchas de las recetas mexicanas tienen, pues, al menos algún antecedente precolombino, que es fácil identificar en la medida en que muchos conservan su nombre en lenguas indígenas, aunque castellanizado. Es el caso del mole, el atole, el tesgüino, el papadzul, el uchepo y toda una constelación de alimentos.
DIVERSIDAD:
La diversidad es la característica esencial de la cocina mexicana. Casi cada estado mexicano posee sus propias recetas y tradiciones culinarias. Desde luego esta diversidad es más notoria si se contempla la riqueza gastronómica regionalmente y no por entidad federativa. Hay ciertas creaciones gastronómicas que surgieron localmente y que por su calidad y aceptación generalizada se han vuelto emblemáticas de la cocina mexicana en lo general. Éste es el caso de platillos como la cochinita pibil (yucateca), el mole oaxaqueño, el mole poblano, el pozole (identificado con Sinaloa, Jalisco y Guerrero), el cabrito (coahuilense y neoleonense), el pan de cazón campechano, el Churipu y las corundas purépechas (de Michoacán), el menudo de Sinaloa, Sonora y Chihuahua y otros muchos alimentos, en una larga lista de honor de la gastronomía mexicana.
Aunque algunas sobresalen, en efecto, por su bien ganada fama y difusión, estas tradiciones gastronómicas regionales deben jerarquizarse sólo en función de gustos personales.
En el conjunto inmenso de cocinas regionales bien diferenciadas, se caracterizan todas ellas por un componente indígena básico en sus ingredientes y en las formas de preparación de los alimentos y en este orden podría decirse que el común denominador de tales gastronomías es el uso del maíz y del chile y del frijol, acompañados por el siempre presente jitomate, en sus diversas formas y variedades.
En las últimas décadas ha florecido un movimiento que se ha dado en llamar nueva cocina mexicana, que retoma las recetas, técnicas e ingredientes nacionales y las combina con los propios de la alta cocina internacional.
Costumbres de la gastronomía mexicana:
Las costumbres gastronómicas en México están muy ligadas a la ocasión y al origen social de los comensales e incluso hasta las épocas del año. Pero se puede decir que hay tres instantes del día importantes desde el punto de vista de la relación social con la comida de los mexicanos:
Desayuno, que puede ser una ocasión para probar los tamales y el atole acompañado de unas quesadillas, o algún guisado de carne acompañado con tortillas. Asimismo, se puede disfrutar de los chilaquiles o los molletes. En cuanto a los tamales, es habitual encontrar en las calles puestos ambulantes de tamales que también ofrecen las famosas tortas de tamal o «guajolotas».
Almuerzo o comida, que suele servirse entre la una y las cuatro de la tarde, suele ser muy abundante. Suele haber dos o hasta cuatro tiempos: el primero consiste en una sopa con ingrediente de arroz (el arroz puede servirse también como segundo tiempo, entre la sopa y el guisado) y posteriormente se sigue de un plato más fuerte que suele ser llamado «guisado» y, para finalizar, los dulces o postres.
Merienda, que suele ser el instante de reunión familiar en el que predominan los sabores dulces: el chocolate (se denomina a la española o champurrado), los panes, y los famosos antojitos: las enchiladas, los pambazos, los tamales, las quesadillas y los tacos.
Cena, que se suele servir después de las 7 u 8 de la noche; generalmente es un platillo fuerte, puede ser similar al del almuerzo o al de la comida, o muchas veces es carne asada (res, puerco, pollo) y camote caliente.
Cada vez más esta división se ha ido perdiendo en ciertos sectores sociales, que sólo hacen tres comidas: desayuno, comida y cena, y optan así por una dieta más ligera, pero que no los exime de disfrutar de unas quesadillas, unos chilaquiles o unos huevos rancheros.
Wikipedia-
domingo, 1 de mayo de 2011
EL CHILE

El chile es lo que nos define, aunque no de un modo exclusivo, frente a otras dietas y cocinas del mundo. Conoce más sobre este condimento de simbología popular, nutrimental y hasta cultural.
En cuanto a las salsas... Un recuento del Museo Nacional de Culturas Populares consigna más de cuarenta, preparadas únicamente con chiles de fácil adquisición en el mercado. Nada más con el chile serrano pueden hacerse nueve salsas distintas: cruda, cocida, frita, asada, verde, roja, "mexicana" etc., según la enumeración hecha por ese omnívoro historiador de las comidas que es José N. lturriaga; añadiríaamos las variaciones que se pueden lograr si a cada una de ellas se le añade o no ajo, o cebolla, o cilantro, según.
El chile en México
Por otra parte, el chile en México ha llegado a ser casi un símbolo patrio. Los mexicanos no sólo lo emplean en la mayoría de los platillos que consumen, sino que se identifican vital, ontológicamente con él. Ciertas características del chile, como su ardor, su bravura y su sabor, se tienen entre las virtudes más respetadas de lo que muchos consideran los atributos esenciales de la virilidad, y para quienes "Ser hombres" exige saber ser como el chile: picantes, pero sabrosos.
En varios sitios de México, a los niños se les enseña a comer chile, para que “se enseñen a ser hombrecitos". Y aunque le pique, se aguanta. "Ponerse una buena enchilada" es síntoma no solamente de que uno ya es grande, sino de que ha aprendido a comer.
El chile en la gastronomía mexicana
En nuestro país existen más de 40 variedades de chiles. La diversidad y la riqueza de los platillos preparados con este producto es, por ello, impresionante. Desde los típicos y consistentes moles de Puebla, Oaxaca y Yucatán, para hablar sólo de los más conocidos, hasta las refinadas salsas y adobos del Estado de México, Guadalajara o San Luis Potosí, la variedad de gustos, sabores e ingredientes que en las cocinas del país se emplean en conjunción con los diferentes chiles ha permitido el desarrollo de una gastronomía característica, sensual e incitante, de un gusto peculiar y sugerente, que no obstante las transformaciones y las influencias, conserva una tónica particular, debida, justamente, a la variedad de formas y maneras en que en México se consume el chile.
Usos industriales
Adicionalmente sus usos industriales son cada vez mayores. El chile rojo en polvo, rico en capsantina (ingrediente que determina la cantidad de pigmento en un chile), se emplea en la avicultura como alimento para las gallinas, con objeto de obtener una intensa coloración amarilla, muy apreciada, tanto en las yemas de los huevos como en la piel de los pollos.
De los chiles deshidratados a su vez se extrae una sustancia llamada oleorresina que se utiliza en la preparación de carnes frías y embutidos; como componente de pinturas marinas; como repelente en la agricultura y la ganadería menor contra mamíferos depredadores; en la industria tabacalera, para mejorar el sabor de ciertas mezclas de tabaco; en la industria farmacéutica, como estimulante; en la cosmética, para producir pigmentos colorantes para lápices labiales y polvos faciales; en la fabricación de aerosoles defensivos; y, en fin, hasta en la industria militar, donde se emplea en la fabricación del llamado pepper-gas, que obliga a los soldados -qué tan picante será- a quitarse las máscaras. De cualquier forma, como símbolo patrio, albur, nutriente, ingrediente o herramienta, el chile no deja de ser un elemento esencial dentro de la cultura mexicana.
mexicodesconocido.com
miércoles, 23 de marzo de 2011
COCINA MEXICANA
LA CAPIROTADA:La capirotada es un postre típico del estado de Sinaloa y Sonora, en México. Consiste en pan tostado, o añejado hasta que se deshidrata, cortado en rodajas que son puestas a cocer junto con trozos de plátano, pasas, nueces, guayaba y cacahuates, cubierto con jarabe de piloncillo y queso rayado..
Normalmente se prepara durante la cuaresma o Semana Santa.
La única pequeña diferencia entre la capirotada de Sinaloa y Sonora, es que en general en Sonora usan la biznaga en lugar de guayaba en la preparación.
Es distinto a la capirotada que se consume en el centro del país, que no lleva fruta, nueces ni cacahuate, y que usa queso añejo en lugar de queso chihuahua o ranchero.
CONDOCHES:
Los condoches son un platillo típico de la Mesa Central de México, especialmente en Zacatecas, Aguascalientes y San Luis Potosí.
Consisten en una masa rellena de trigo, a la que se le da forma parecida a la de una tortilla ancha, que se cocina al horno de barro; y pueden ser tanto dulces como salados. Pueden estar rellenos, además, con pasas, coco rallado, y otros frutos secos.
ENFRIJOLADAS:
Las enfrijoladas son un platillo mexicano elaborado a base de tortillas de maíz, frijoles, y queso e ingredientes varios.
La preparación de este platillo es bastante similar al de las enchiladas. Procediendo en primer lugar a una fritura ligera de las tortillas para sumergirlas en la salsa de uso, y aliñando todo con queso e ingredientes varios (rebanadas de cebolla, lonchas de aguacate, hojas de lechuga, etc.). Salvo que en lugar de salsa picante de chile, se utiliza puré de frijoles.
El puré de frijoles se elabora macerando los granos cocidos en el agua de su propia cocción. O bien pasándolos por una licuadora, y agregando la cantidad de agua necesaria hasta obtener una textura líquida. Los frijoles son aderezados con hojas de aguacate, un condimento muy popular en el sureste de México, especialmente en Oaxaca. La mezcla macerada se somete usualmente al proceso de "guisado", que consiste en colocar el puré en una olla donde se fríen rodajas de cebolla y ajo en manteca de cerdo o aceite vegetal. De tal modo que la cebolla y el ajo fritos aromatizan el puré.
Este platillo no es frecuente encontrarlo en los expendios urbanos de comida, siendo más fácil de hallar en algunos restaurantes o, tradicionalmente, en los hogares, servidas como desayuno o cena ligera.
YUCA:
La yuca se utiliza extensamente en la cocina latinoamericana. Las variedades dulces se consumen ampliamente hervidas, o fritas como sustituto de las papas.
Para su preparación en alimentos, la yuca se somete a varios procesos de escaldado, ebullición, y/o fermentación Ejemplos de productos alimenticios a base de yuca incluyen al garri (tostadas los tubérculos de la yuca), fufu (Similar a la avena para desayuno), la masa de agbelima y la harina de yuca.
En el estado de Tabasco en México, se prepara una comida llamada puchero, la cual contiene carne y verduras mismas que se dejan hervir, hasta que la yuca se ablanda, resultando de lo anterior un caldo muy apreciado.
En el estado de Yucatán en México, se prepara un postre, que consiste en hervir durante casi un día entero la yuca en miel de abeja, actualmente se usa azúcar, para la cocción se utiliza leña en lugar de hacerlo en estufa. Se podría decir que son yucas en almíbar.
EL TAMAL:
En ningún país existe tanta diversidad de tamales como en México. Cada región y estado tiene ciertos tipos de tamales, tantos que su variedad se calcula entre 500 y 5,000 en todo el país. Algunos expertos estiman el consumo de tamales en cientos de millones anuales.
Los tamales tenían una gran importancia cultural, además de gastronómica, en la época de los aztecas. Fray Bernardino de Sahagún describe algunas variedades de tamales en Historia General de las cosas de Nueva España en el siglo XVI. Él y otros autores hacen referencia al tamal no sólo como comida de la gente común, sino de los nobles y de los sacerdotes en ceremonias especiales de ayuno. Sin embargo, como el tamal es una comida que requería en esa época una cantidad significativa de trabajo para su elaboración, es probable que solo los nobles y sacerdotes lo consumieran regularmente y la gente común sólo en festividades.
Uno de los rituales más significativos para los aztecas era la fiesta del Atamalcualiztli (Ingesta de los tamales de agua). En esta festividad, que duraba siete días, se realizaba una especie de ayuno, en donde únicamente se comían tamales simples de masa, cocinados al vapor, sin chile ni sal u otras especies o aderezos. Este festival se realizaba cada ocho años, por considerarse ésta la vida ritual del maíz, durante la cual había sido desollado con sal y cal, trabajado y aderezado con chile. Durante el ritual se libraba al maíz, al menos por esos días, de esa tortura.
EL POZOL:
El pozol, del nahuatl pozolli, es una bebida densa, a base de cacao y maíz de origen mesoamericano que sigue siendo consumida y muy popular al sur de México, en especial, en el estado de Tabasco, de donde es originaria, así como en algunas regiones de Chiapas, y parte de Centroamérica, y en particular en comunidades indígenas; antiguamente era igualmente consumido en diversas regiones de Oaxaca y el sur de Veracruz en México. En Costa Rica, designa una sopa de maíz tierno reventado con carne de cerdo (el muy conocido pozole de México). En El Salvador, se le denonima así a un residuo espeso de cualquier líquido. En Guatemala, se denomina así al maíz pulverizado ("pinole" en varias regiones de México); cuando a éste se le agrega cacao seco y tostado, es conocido como "polvillo”se toma principalmente en jícaras.
Elaboración:
Para hacer el pozol se nixtamaliza el maíz hirviéndolo en agua con hidróxido de calcio hasta que se hinchan los granos y se desprenden las cáscaras. Los granos se frotan con las manos y se envuelve en hojas de plátano o no, dependiendo de la zona donde se prepare. Se muele (originalmente en metate) y se bate en agua, tomándose fresco, frío y con cacao. Otra forma es dejar fermentar la masa 4 o 5 días y en ocasiones dos semanas o más. Una vez fermentada la masa, se bate en agua y se bebe solo o adicionado con sal, azúcar, miel o chiles secos molidos. Existe una variante del pozol, llamada chorote, que se prepara en Tabasco, fermentando una mezcla de masa de nixtamal y cacao molido.
LOS CHILAQUILES:
Los chilaquiles son un platillo de México elaborado a base totopos (trozos de tortilla de maíz fritos o tostados) bañados en salsa de chile verde o roja generalmente caliente; también puede contener otros ingredientes de acompañamiento como pollo deshebrado, queso, crema y cebolla.
TINGA:
Tinga es un platillo típico mexicano elaborado con carne deshebrada (pollo, res o cerdo), una salsa a base de jitomate,cebolla, ajo y una variedad de chiles.
Originaria del estado de Puebla, se consume siempre como guarnición de otros platillos (tostadas de tinga) o como relleno (molotes de tinga).
GORDITA:
Las gorditas son un platillo mexicano elaborado a base de masa de maíz (pudiendo también ser de harina de trigo) rellenas de chicharrón o frijol, dependiendo de la zona geográfica, y otros ingredientes diversos. Las gorditas son en realidad tortillas hechas a mano, en las cuales antes del cocimiento, el disco de masa cruda ha sido rellenado con otro ingrediente (generalmente, chicharrón prensado o queso fresco); posteriormente son fritas en manteca en una sartén especial llamada comal, o en ocasiones solo cocidas sin usar aceite.
No es estrictamente necesario que la masa sea rellenada, pues existen quienes las hacen mezclando uniformemente la masa de maíz con el ingrediente de uso. La manera de prepararlas cambia de región en región, y a veces de persona en persona.
También, pueden elaborarse de manera tal que parezca una tortilla pequeña, un poco más gruesa que las tortillas habituales, se pone a cocer en un comal y ya cocida se abre a la mitad y se rellena con queso o algún guisado.
Wikipedia.
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