miércoles, 16 de febrero de 2011

EL LAGO DE TEXCOCO


El lago de Texcoco formaba parte de un sistema de lagos, actualmente en proceso de desaparición, localizados al suroeste del valle de México, en el centro del Eje Neovolcánico que atraviesa el territorio nacional desde la costa del Pacífico. La historia que ha llevado a la desecación de buena parte de la superficie de las masas acuosas que formaban parte del sistema dio comienzo en la época prehispánica. Por aquella etapa de la historia, los indígenas construyeron islas artificiales en los bajos de la laguna, con el propósito de ganar tierras para el cultivo o, en el caso de México-Tenochtitlan, para construir poblados. En el siglo XVII, cuando los españoles ya habían sometido los territorios que llamaron Nueva España, la capital del virreinato fue objeto de incontables inundaciones. Ello motivó la construcción de obras de drenaje que, continuadas por los sucesivos gobiernos en la época del México independiente, han llevado a la desaparición casi total de los cinco lagos que componen el sistema. La cuenca lacustre del valle de México estaba formada por los lagos de Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco.

Una característica singular de este sistema de lagos era el carácter distinto de sus aguas. Mientras que los lagos de Xochimilco y Chalco estaban formados con aguas dulces, las aguas de Texcoco, Zumpango y Xaltocan eran salobres. De hecho, los antiguos pobladores de las riberas y los islotes de estos tres últimos lagos se dedicaban a la explotación de sal, que obtenían mediante la evaporación del agua del lago. De cualquier modo, el agua de los lagos del valle de México no era provechosa para la vida humana. Las aguas de los lagos de Texcoco, Zumpango y Xaltocan no eran potables por su alta salinidad y las aguas dulces de Xochimilco y Chalco no eran provechosas más que para la agricultura, pues los residuos de las plantas y animales que poblaban los ecosistemas asociados les daban mal sabor.

El lago de Texcoco formaba parte del sistema de lagos que cubría una buena superficie del valle de México. En temporada de lluvia, el lago se unía con los otros cuatro, que se localizaban entre las cadenas montañosas que rodean el valle.
En el interior del lago existían numerosos islotes. Salvo los del Peñón de los Baños y el Peñón Viejo, el resto de los islotes eran planos. Se localizaban especialmente en la región occidental del lago. Algunos de estos islotes son célebres en la historia prehispánica de México, puesto que fueron el hogar de pueblos como los mexicas. Quizá el más grande fue el islote de Tenochtitlan, lugar que comprende el área del Centro Histórico de la ciudad de México, capital del Estado mexica. Al norte de éste, se encontraba el islote de Tlatelolco, que alojaba el mercado más grande del posclásico mesoamericano. Al sureste, un rosario de islotes se ubicaban entre el de México y la ribera de Iztapalapa. Entre ellos se cuentan los de Iztacalco y Pantitlán.

Las riberas del lago de Texcoco han sido ocupadas por lo menos desde hace unos 25 mil años, como demuestran los restos arqueológicos de Tlapacoya. Más recientes son los del Hombre de Tepexpan --que en realidad era mujer--, y de la mujer del Peñón. Estos datan de menos de 6 mil años AP. Los primeros habitantes de la ribera y los islotes se dedicaban a la cacería, recolección y pesca.

Primeras modificaciones humanas al lago de Texcoco lasChinampas:

La mayor parte de los arqueólogos estudiosos del pasado prehispánico del valle de México convienen en que las chinampas son una innovación hidráulica que comenzó en el lago de Texcoco con la llegada de los pueblos chichimecas (siglo IX d. C.).
Las chinampas --o jardines flotantes, como les llamaron los sorprendidos españoles que llegaron al valle en el siglo XVI--, son una técnica agrícola que permite ganar al lago mayores extensiones de campo cultivable.

Una chinampa era construida en los bajos del vaso lacustre. Se clavaban varias estacas de ahuejote que sujetaban un petate de tule, sobre el que se depositaba cieno del fondo de la laguna hasta que sobre el petate y entre las estacas quedara un montículo de tierra. Con el tiempo, las estacas producen retoños y raíces que ayudan a consolidar el suelo cultivable, de modo que se forma una isla artificial. La chinampa permitía una mayor eficiencia en la agricultura en comparación con otros sistemas de irrigación. Mientras en tierra firme se obtenían hasta dos cosechas al año, en la chinampería se obtenían --y se obtienen donde se continúan cultivando-- varias más.

Tenochtitlan fue construida casi enteramente sobre chinampas. Su construcción alrededor del islote de México amplió la extensión de tierra disponible en medio del lago de Texcoco en diez veces. Pero la capital mexica era víctima de las crecidas periódicas del lago de Texcoco, además de que las aguas que la rodeaban eran poco benéficas para la agricultura. El asunto se resolvió por medio de la construcción de un dique.

Wikipedia.

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