martes, 22 de febrero de 2011

NUEVA ESPAÑA-1.818


Escrito y publicado en el momento preciso, este notable ensayo del científico alemán, Alejandro de Humboldt (1769-1859), alcanzó una inmortal notoriedad convirtiéndose en la fuente original de numerosos trabajos de distintos investigadores.

En 1803 se contaban en todo el distrito minero de Guanajuato 5,000 personas entre mineros y operarios destinados al apartado, la fundición y la amalgamación; 1,896 arrastres o máquinas para triturar los minerales, y 14,618 mulas destinadas a mover los malacates y a triturar en los sitios de amalgamación la harina de los minerales mezclada con mercurio.

Las minas de Zacatecas son más antiguas que las de Guanajuato; su explotación comenzó en 1548, inmediatamente después de las vetas de Tasco, Sultepec, Tlalpujahua y Pachuca, tres años después del descubrimiento de las riquezas de Potosí. De las observaciones de los mineralogistas Federico Sonneschmidt, alemán, y Vicente Valencia, mexicano, resulta que el distrito minero de Zacatecas se asemeja mucho, en cuanto a su constitución geológica, al de Guanajuato. Las rocas más antiguas que se dejan ver en la superficie son de sienita; sobre ellas posa una pizarra que por los mantos de piedra de toque, de traumata y de roca verde que encierra, se aproxima a la arcilla apizarrada de transición; y en esta pizarra se hallan la mayor parte de las vetas de Zacatecas, que producen un año con otro de 335,000 a 402,000 marcos de plata.

La intendencia de Zacatecas comprende las mismas de Fresnillo y de Sombrerete. Las primeras se benefician débilmente. Las de Sombrerete, descubiertas en 1555, se han hecho célebres por la inmensa riqueza de la veta del Pabellón y de la Veta Negra, la cual, en el lapso de algunos meses, dejó al marqués del Apartado una utilidad neta de más de 5.000,000 de pesos.

El criadero de Catorce ocupa hoy el segundo o tercer lugar entre las minas de Nueva España. No se descubrió hasta 1778. Dos particulares muy pobres, Sebastián Coronado y Antonio Llanas, descubrieron en 1773 algunas vetas en un sitio llamado hoy Cerro de Catorce Viejo.

En 1778, un minero de Ojo de Agua de Matehuala, don Bernabé Antonio de Zepeda, descubrió la veta grande y perforó el tiro de Guadalupe. El producto anual de este grupo de minas es de cerca de 400,000 marcos de plata.
Las minas de Pachuca, Real del Monte y Morán son muy famosas por su antigüedad, su riqueza y su proximidad a la capital. Desde principios del siglo XVIII sólo se ha beneficiado con actividad la veta de la Vizcaína o Real del Monte; el laborío de las minas de Morán sólo se ha vuelto a emprender pocos años ha; y el yacimiento mineral de Pachuca, uno de los más ricos de toda América, está abandonado enteramente desde el horrible incendio que ocurrió en la mina del Encino, que producía por sí sola más de 30,000 marcos de plata por año. El fuego consumió toda la cimbra que sostenía la bóveda de los cañones, y numerosos mineros perecieron asfixiados antes de poder llegar a los tiros.

La veta de la Vizcaína, menos potente pero quizá más rica que la de Guanajuato, hubo de ser abandonada a causa de la mucha agua que se filtraba por las abras de la roca porfídica. Un particular muy emprendedor, don José Alejandro Bustamante, comenzó una galería de desagüe cerca de Morán, pero murió antes de acabar esta obra considerable, que fue terminada en 1762 por su compañero don Pedro Romero de Terreros.
Este último, conocido con el título de Conde de Regla como uno de los hombres más ricos de su siglo, había ya obtenido en 1774 un producto neto de más de 5.000,000 de pesos de la mina la Vizcaína. El conde de Regla construyó la gran hacienda de beneficio de Regla, que le costó más de 500,000 pesos, compró inmensas extensiones de tierras y dejó a sus hijos un patrimonio que no ha sido igualado en México sino por el del conde de la Valenciana.
Las minas del distrito de Tasco han perdido su antiguo esplendor desde fines del siglo XVIII; porque en su estado actual, las vetas de Tehuilotepec, Sochipala, el cerro de Limón, San Esteban y Huautla no producen entre todas, anualmente, sino unos 60,000 marcos de plata.

En 1752 y los diez años siguientes ha sido cuando las minas de Tasco se han beneficiado con mayor actividad y buen éxito; debióse esto al genio emprendedor de un francés, Josef de Laborde (Ya hemos apuntado el error de Humboldt de considerar a don José de la Borda como francés cuando, en realidad, era español) que vino muy pobre a México y que en 1745 ganó inmensas riquezas en la mina de la Cañada del Real de Tlalpujahua. Laborde se arruinó en Tasco, pero se trasladó a Zacatecas, donde rehizo su fortuna. Obligó a su hija a hacerse monja, para que todos sus bienes pasasen a su único hijo varón; pero éste abrazó voluntariamente la carrera eclesiástica.
En México y en todas las demás colonias españolas, raras veces siguen los hijos el estado de sus padres; no se encuentran allí, como en Suecia, en Inglaterra y en Escocia, familias en que se haya hecho hereditario el oficio de minero.

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