jueves, 3 de marzo de 2011

CARLOTA: EMPERATRIZ CONSORTE DE MÉXICO


Nació en el castillo de Laeken cerca de Bruselas, Bélgica, el 7 de junio de 1840. Fue la única hija del matrimonio formado por el Rey Leopoldo I de los Belgas y la Princesa Luisa María de Francia.
El 27 de julio de 1857, Carlota contrajo matrimonio con el archiduque de Austria, Fernando Maximiliano de Habsburgo, el idealista hermano menor de Francisco José I, Emperador de Austria, convirtiéndose posteriormente en Archiduquesa de Austria. En la Corte de Viena ella fue muy apreciada por su suegra, que veía en ella el ejemplo perfecto de una esposa de un Archiduque austriaco.
Más adelante por presiones de su padre el rey Leopoldo I, se decide darle a Maximiliano el Reino de Lombardía-Venecia. Carlota pasó varios años relativamente felices en Italia como la esposa de Maximiliano mientras el archiduque sirvió como el gobernador de las provincias de Lombardía y Venecia. Aunque Lombardía y Venecia estaban bajo el dominio del Imperio austríaco, ni Maximiliano ni Carlota tuvieron verdadero poder, y ambos estaban impacientes por papeles más desafiantes en la vida.
Años después la joven pareja aceptó la oferta del trono de México hecha por un grupo de conservadores mexicanos (opuestos al gobierno republicano encabezado por Benito Juárez), entre ellos Juan Nepomuceno Almonte y el Doctor José Pablo Martínez del Río. Ellos anhelaban un imperio para solucionar la inestabilidad política de México.


Emperatriz de México:
A principios de la década de 1860, Napoleón III de Francia inició la Intervención francesa en México. Francia, impaciente en convertir a México en un Estado satélite, buscó un testaferro adecuado para servir como el emperador nominal. El archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo aceptó la propuesta y la pareja navegó para el Nuevo Mundo. Fueron coronados en la ahora Catedral Metropolitana el 10 de abril de 1864 y escogieron como Residencia Imperial el Castillo de Chapultepec, en la Ciudad de México. La princesa de Bélgica Charlotte, archiduquesa de Austria, tomó el nombre español de Carlota Amalia de México al convertirse en emperatriz.
El Segundo Imperio Mexicano (1864 - 1867), fue breve y agitado debido a los choques entre la guerrilla republicana y los ejércitos imperiales mexicanos y franceses. Desde el principio los emperadores, no pudieron equilibrar sus políticas liberales con la plataforma de los intereses conservadores que les habían llamado a gobernar. Tan sólo pocos meses después de la coronación, Napoleón III comenzó a señalar su abandono a Maximiliano. En 1866 Francia, bajo la amenaza de Prusia, la presión de los Estados Unidos y especialmente las derrotas que sufrían frente a los guerrilleros de Benito Juárez, retiró sus tropas. Este obstáculo estratégico fue un golpe fatal a la monarquía mexicana y el Imperio se vino abajo. La situación fue exacerbada por un bloqueo de los Estados Unidos que impidió acudir a los refuerzos franceses.


La emperatriz Carlota Amalia, que ya se había destacado como atrevida viajera yendo a la Península de Yucatán para conocer a los mayas y las ruinas de Uxmal en 1865, decidió cruzar el Océano Atlántico en búsqueda de ayuda en Europa en una tentativa desesperada de salvar el trono de su marido, entrevistándose con la nobleza europea en París y Viena, a quienes recordaba en vano el compromiso contraído cuatro años antes; pero el poco éxito de su petición pudo ser una de las razones por las que comenzó a mostrar síntomas de desequilibrio mental, ayudado por los continuos desplantes del emperador francés Napoleón III. Desde Francia, se dirigió a Trieste para descansar y después a Roma, con la intención de conseguir el apoyo papal e inclinar a los conservadores mexicanos a su causa. Acudió al Papa Pío IX, a quien imploraba un concordato para el imperio tambaleante, sin embargo, del Papa únicamente consiguió promesas vagas que la desesperaron. Fue así como Carlota Amalia fracasó en el intento de lograr el apoyo europeo para la monarquía mexicana. Desde ese momento, bajo presión, su locura fue incrementándose, con episodios de lucidez y demencia, agravados por el fusilamiento de su marido. Maximiliano I había sido aprehendido en Querétaro y en juicio sumario por el estado de guerra en el país, se le condenó a muerte. La sentencia se cumplió el 19 de junio de 1867, en el Cerro de las Campanas.


El Imperio se había derrumbado después de sólo tres años. El presidente de México Benito Juárez aprobó la ejecución de Maximiliano I en 1867 decidida por un Tribunal Militar. Las últimas palabras del depuesto Emperador sobre su esposa fueron: "¡Pobre Carlota!". Unos meses antes se le había notificado que Carlota estaba enferma, pero sin detallar los síntomas. El estado mental de Carlota siguió siendo pobre. Su hermano el Príncipe Felipe, Conde de Flandes, la tenía examinada por médicos, que la declararon demente. Ella pasó el resto de su vida en aislamiento, primero en el pabellón del jardín (el Gartenhaus) de su castillo de Miramar, luego en el Castillo de Tervuren y finalmente en el Château de Bouchout en Meise, Bélgica, donde finalmente fallecería. Durante la Primera Guerra Mundial, su propiedad belga fue rodeada por el ejército alemán, pero como Austria fue uno de los aliados principales de Alemania, y ella era la cuñada viuda del emperador austriaco, no fue atacada.
Mientras la enfermedad de Carlota progresó, su paranoia se fortalecía. Permaneció profundamente enamorada de su marido. Después de su muerte, atesoró todos los bienes restantes de lo que habían disfrutado en común. Se convenció a si misma de que Maximiliano aun estaba vivo y pronto volvería. Se dice que dormía con una pequeña muñeca en su cama, a la que llamaba "Max" y llegó a decir que tenían una niña llamada Carlota Maximiliana. El resto de su vida (1867-1927) creyó que todavía era la emperatriz de los mexicanos. Jamás regresaría al país que adoptó como suyo, México. Moriría 60 años después de su esposo, el 19 de enero de 1927, víctima de una pulmonía.
Sigue siendo considerada como una figura romántica y trágica, víctima de la política mundial y el sexismo de su época. Sus restos reposan en la cripta de la Iglesia de Laeken, lejos de los restos mortales de su marido, que descansan en la Cripta Imperial de la Iglesia de los Capuchinos en Viena.
Existe la teoría de que la causa de la locura de Carlota fue debido a la ingesta de la seta teyhuinti, se dice que Carlota fue con una herbolaria de la Ciudad de México a la cual le pidió ayuda para poder concebir. Llevaba oculta su identidad con un velo, pero la herbolaria, partidaria de Benito Juárez, la reconoció. Al teyhuinti se le conoce como “la carne de los dioses“, se emplea en soluciones muy diluidas, como un tónico, porque a concentraciones altas puede producir un estado de locura permanente.

wikipedia.

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